Gianni Infantino, presidente de la FIFA, atraviesa una de las crisis más profundas de su mandato. Tras el fracaso del proyecto para incorporar inversión privada a la Copa del Mundo, el dirigente suizo-italiano habría buscado respaldo político en Estados Unidos para mantenerse al frente del organismo. Según un reporte del New York Post, Infantino intentó acercarse a la administración de Donald Trump y sostener conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, en medio de la tormenta desatada por el retiro del plan FIFA Forward Enterprise.
Un acercamiento en busca de aliados
El reporte del diario estadounidense, publicado este 3 de agosto de 2026, indica que Infantino pretendía presentar al futbol como una herramienta de "poder blando" para Estados Unidos. Sin embargo, fuentes cercanas al caso aseguran que el verdadero objetivo era encontrar aliados políticos que fortalecieran su posición al frente de la FIFA. El Departamento de Estado negó que la llamada con Rubio estuviera programada, mientras la FIFA no emitió comentarios sobre la información.
El dirigente habría intentado comunicarse en varias ocasiones con Donald Trump después de que se viniera abajo el plan para crear una nueva empresa encargada de administrar los principales activos comerciales de la FIFA, sin lograr establecer contacto con el mandatario estadounidense. Esta situación refleja la desesperación de Infantino por asegurar su permanencia en el cargo.
El proyecto FIFA Forward Enterprise
La iniciativa contemplaba la creación de FIFA Forward Enterprise, una subsidiaria que concentraría los derechos de televisión, patrocinios, licencias y venta de boletos de torneos como la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. Entre los inversionistas figuraba Thrive Capital, firma encabezada por Josh Kushner, que habría adquirido una participación del 20 por ciento del nuevo negocio por poco más de cuatro mil millones de dólares.
El fracaso del proyecto desató una reacción sin precedentes entre las federaciones y confederaciones del futbol mundial. La UEFA encabezó la oposición y aprobó un boicot contra las competencias organizadas por la FIFA, una presión que terminó por obligar a Infantino a retirar la propuesta apenas unos días después de haberla presentado.
Oposición interna y externa
Pero el conflicto no solo se limita a las confederaciones. De acuerdo con el New York Post, algunos dirigentes y ejecutivos impulsan un movimiento identificado como "Project Kill The Monster", cuyo objetivo sería remover a Infantino de la presidencia de la FIFA. Las críticas incluso llegaron desde la estructura ejecutiva del organismo.
El director de operaciones, Kevin Lamour, manifestó sentirse engañado al asegurar que desconocía las negociaciones que dieron origen al proyecto, una postura que evidenció el malestar existente dentro de la organización. Esta revelación subraya la falta de transparencia en la gestión de Infantino y la desconfianza que ha generado entre sus propios colaboradores.
Un momento crítico para la FIFA
Aunque varias de las versiones publicadas permanecen sustentadas en fuentes cercanas al caso y la FIFA no ha fijado una postura oficial sobre el reporte, el escenario refleja la magnitud de la crisis que enfrenta Gianni Infantino. Entre el rechazo internacional, la amenaza de acciones legales desde Europa y una creciente oposición dentro de su propio organismo, el dirigente encara uno de los momentos más complicados desde que asumió la presidencia del futbol mundial.
La relación que Infantino cultivó con Donald Trump durante el Mundial de 2026, que se celebró en Estados Unidos, México y Canadá, no parece haber sido suficiente para asegurar su respaldo en esta coyuntura. La negativa del Departamento de Estado a confirmar la llamada con Rubio y la falta de contacto con Trump sugieren que el apoyo esperado no se ha materializado.
La crisis también ha puesto en evidencia la fragilidad del modelo de gobernanza de la FIFA. La falta de consulta a las federaciones y la opacidad en las negociaciones con inversionistas privados han generado un clima de desconfianza que podría tener consecuencias duraderas para el organismo rector del futbol mundial. Mientras tanto, las voces que piden la salida de Infantino se multiplican, y el futuro de su presidencia pende de un hilo.



