Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha desatado una nueva polémica al planear la creación de una empresa privada que tomaría el control de la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. Según información del diario británico The Times, el proyecto contempla convertir estos torneos en sociedades anónimas, cuyas acciones se distribuirían entre inversores privados y federaciones nacionales de fútbol.
El modelo de negocio: FIFA Forward Enterprise
La FIFA confirmó la existencia de dos empresas vinculadas al plan: Thrive Capital, propiedad de Joshua Kushner, hermano del yerno del expresidente Donald Trump, y el banco JP Morgan, que actuaría como asesor financiero. Thrive Capital se encargaría de reunir un grupo de inversores para adquirir la propiedad de los Mundiales masculino y femenino.
La nueva entidad, denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), tendría una valoración inicial de 20,000 millones de dólares. Según la FIFA, podría recaudar hasta 4,200 millones de dólares para finales de este año, destinados a financiar programas de desarrollo. El esquema priorizaría inversores a largo plazo que adquirirían participaciones minoritarias sin derecho a control.
Reacción de la UEFA: rechazo contundente
La UEFA, organismo rector del fútbol europeo, emitió un comunicado en el que califica la iniciativa como una línea que las instituciones del fútbol no deben cruzar. “El alma y la gobernanza del fútbol no son activos para comerciar, especialmente cuando existe una total falta de transparencia sobre quién obtiene los beneficios económicos”, declaró la UEFA en su comunicado oficial.
La organización europea hizo un llamado a ligas, clubes, jugadores, aficionados e incluso gobiernos a oponerse al plan. Concluyó con un mensaje tajante: “Ninguno de nosotros es dueño del fútbol, no es algo que la FIFA pueda vender”.
Vínculos políticos y contexto
La noticia surge semanas después de la final del Mundial 2026, torneo que estrechó los lazos entre Infantino y Donald Trump. El proyecto FFE quedaría bajo propiedad de la FIFA, pero subcontrataría la organización de los torneos a una empresa externa. Infantino ha defendido la propuesta como una forma de “democratizar el fútbol”.
No es la primera vez que Infantino busca inversión externa. En 2018 propuso un acuerdo de 25,000 millones de dólares a 12 años con el banco japonés SoftBank para crear nuevas competiciones, pero fracasó por la oposición de la UEFA, que vio amenazados sus torneos más valiosos: la Champions League y la Europa League.
Próximos pasos y críticas
La FIFA tiene previsto un Congreso virtual el 23 de noviembre, donde se confirmarán las sedes de los Mundiales femeniles de 2031 y 2035. Aunque no hay fecha para debatir este modelo de negocio, la Football Supporters’ Association respaldó la postura de la UEFA, afirmando que no se puede remodelar el fútbol sin tomar en cuenta a los aficionados.
Infantino se presentará a la reelección como presidente de la FIFA el próximo año. Si gana, podría permanecer hasta 2031. Según The Times, se perfila como candidato a dirigir FFE al finalizar su mandato. Los 211 miembros de la FIFA deberán aprobar cualquier plan y podrían recibir hasta 20 millones de dólares en capital único.



