Andrés Lillini, quien actualmente se desempeña como director de Selecciones Nacionales Menores, realizó una valoración honesta sobre su periodo técnico al frente de los Pumas de la UNAM. En una entrevista concedida a Julio González, portero que recientemente fichó por el Club León, el entrenador argentino reconoció mantener una cuenta pendiente con la hinchada universitaria debido a la pérdida de dos finales disputadas durante su gestión.
Un balance mixto entre títulos y desarrollo
Lillini asumió el cargo de manera imprevista antes del inicio del torneo Guardianes 2020, tras la partida de Míchel González a pocos días del debut oficial. Aunque inicialmente no tenía contemplado dirigir, las circunstancias lo llevaron a tomar las riendas del equipo desde su primer torneo, logrando clasificar a la final contra el León. Sin embargo, el conjunto universitario no pudo coronarse campeón en esa instancia.
Pocos meses después, Pumas volvió a alcanzar la máxima instancia, esta vez en la Copa de Campeones de la Concacaf ante el Seattle Sounders. Una vez más, el resultado fue negativo para el club, consolidando la sensación de un trofeo escurridizo bajo su dirección. A pesar de este saldo competitivo negativo, Lillini enfatizó que su paso dejó un legado positivo enfocado en la formación futbolística.
"Fue una gran deuda pendiente personal porque no pudimos darle a la afición algo", admitió Lillini. No obstante, matizó que "desde el punto de vista del futbolista y del equipo, todo es evaluado al final y ese saldo positivo es el que hoy me lleva a seguir en esto".
Confianza en Johan Vásquez y Erik Lira
Uno de los aspectos centrales de su gestión fue la decisión estratégica de integrar a jóvenes talentos como Johan Vásquez y Erik Lira en la titularidad. Lillini recordó que tomó riesgos calculados para darles minutos decisivos, aplicando una metodología basada en la reducción de la presión psicológica sobre los futbolistas.
En el caso específico de Johan Vásquez, el entrenador decidió utilizarlo como lateral derecho a pesar de ser zurdo, una adaptación táctica necesaria en ese momento. Por otro lado, Erik Lira ingresó al once inicial tras la lesión de Andrés Iniestra. La comunicación directa fue clave para ambos:
"Te voy a poner y no te voy a sacar. Así que sácate esa mochila de que tienes que demostrar. Hay veces que sale porque el jugador tiene carácter y hay otros jugadores que no pueden con eso. Son seres humanos", explicó Lillini, destacando la importancia de gestionar la carga mental de los atletas.
Consolidación internacional y legado deportivo
La confianza depositada por Lillini resultó fructífera a mediano plazo. Tanto Vásquez como Lira lograron consolidarse en la Primera División mexicana, lo que les permitió saltar a otras ligas y clubes importantes. Johan Vásquez continuó su carrera en el fútbol italiano, mientras que Erik Lira llegó a jugar para el Cruz Azul.
Más allá de sus trayectorias en clubes extranjeros o nacionales, ambos jugadores formaron parte fundamental de la Selección Mexicana que participó en la Copa del Mundo 2026. Para Lillini, este desarrollo profesional e internacional constituye el verdadero éxito de su etapa en Pumas, compensando la ausencia de los campeonatos locales y continentales.
Actualmente, Lillini continúa vinculado al fútbol mexicano a través de su rol en las selecciones menores, llevando consigo la experiencia adquirida en la formación de talento joven que ahora brilla en escenarios globales.



