La rivalidad entre Chivas y Tigres tiene un capítulo que marcó la carrera de Luis Enrique Santander. En la final del Clausura 2017, el árbitro se convirtió en el centro de la polémica tras no sancionar una falta en el área que pudo cambiar el título. Ese episodio dio origen al apodo 'Chivander', que lo persigue hasta hoy.
El partido de vuelta en el Estadio Akron comenzó con ventaja para el Guadalajara, dirigido por Matías Almeyda. Alan Pulido abrió el marcador al minuto 17 y José Juan 'Gallito' Vázquez amplió la diferencia, aunque con complicidad de la defensa felina. Tigres, al mando de Ricardo Tuca Ferretti, reaccionó y acortó distancias con Ismael Sosa al 88', replicando la intensidad del 2-2 de la ida en el Volcán, donde André-pierre Gignac había igualado con doblete en los últimos minutos.
En el tiempo de compensación, una falta de Jair Pereira sobre Sosa dentro del área generó gritos de penal. Santander, cercano a la jugada, dejó continuar y decretó el silbatazo final, dando el campeonato a Chivas con global de 4-3. Las repeticiones mostraron una patada en el tobillo del delantero, lo que encendió la crítica contra el silbante.
El propio Santander reconoció su error: 'Ese día me equivoqué, no hay duda de que me equivoqué. Hubiera sancionado penal', dijo en entrevista con MVS. Jair Pereira confesó en TUDN: 'No sólo lo toqué, lo rompí. Le pegué sabroso, pero la copa ya está en la vitrina. Lo bueno es que no había VAR'. Mientras que el tigre Jurgen Damm admitió que 'Chivas fue justo vencedor de esa final' y que no se deben poner pretextos.
Desde entonces, cada duelo entre ambos equipos tiene un sabor especial. Tigres logró su revancha al remontar la final del Clausura 2023. Ahora, la Liguilla del Clausura 2026 los vuelve a enfrentar en cuartos de final. La ida será el 2 de mayo en el Universitario y la vuelta el 9 de mayo en el Akron, estadio que será sede del Mundial.



