Río de Janeiro, 2 jun (EFE).- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sancionó este martes la Ley General del Mundial de 2027, el marco legal que reúne las garantías ofrecidas por el país a la FIFA para organizar la primera Copa del Mundo femenina que se disputará en Sudamérica.
Detalles de la competición
La legislación establece las reglas que regirán la competición, que se celebrará entre el 24 de junio y el 25 de julio de 2027 en las ciudades de Belo Horizonte, Brasilia, Fortaleza, Porto Alegre, Recife, Río de Janeiro, Salvador y São Paulo. Se espera que el evento atraiga a más de tres millones de aficionados.
Contenido de la ley
El texto, compuesto por 75 artículos, busca ofrecer seguridad jurídica para la realización del torneo y define las responsabilidades del Gobierno brasileño, de la FIFA y de los demás actores involucrados. Entre otros aspectos, regula la venta y reventa de entradas, la protección de los derechos comerciales de la FIFA, las normas laborales aplicables durante la competición y los procedimientos simplificados para la concesión de visados a trabajadores extranjeros acreditados.
Seguridad y servicios
La ley también obliga al Gobierno federal a garantizar los servicios de seguridad, salud, atención médica, vigilancia sanitaria y control aduanero necesarios para el campeonato. Para ello, prevé la creación de un equipo nacional coordinado por la Policía Federal e integrado por representantes de organismos federales, regionales y municipales, así como de los servicios de inteligencia y apoyo logístico.
Comercio y publicidad
Además, la normativa contempla reglas sobre el comercio en los recintos oficiales, la publicidad de bebidas alcohólicas y la posibilidad de decretar festivos locales cuando la selección brasileña dispute partidos del torneo. También autoriza determinadas acciones de patrocinio vinculadas a empresas de apuestas que apoyen oficialmente la competición, aunque sin permitir la oferta de apuestas en territorio brasileño.
Legado para el fútbol femenino
Según el Gobierno, la ley también busca impulsar un legado duradero para el fútbol femenino mediante la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el deporte, el combate a la discriminación y el fortalecimiento de la participación femenina tanto en la práctica deportiva como en la gestión futbolística. Al sancionar la norma, Lula destacó que Brasil aspira a que el Mundial femenino deje un legado permanente de inclusión, oportunidades e impulso al deporte femenino, además de generar beneficios para el turismo, la infraestructura y la economía de las ciudades anfitrionas.
Reconocimiento histórico
La legislación incluye asimismo una medida de reconocimiento histórico para las llamadas pioneras del fútbol femenino brasileño, al prever el pago de 500.000 reales (unos 88.000 dólares) a cada una de las jugadoras que integraron la selección que obtuvo el bronce en el Torneo Internacional Femenino de 1988.



