Andy Burnham asume como primer ministro británico con plan de 10 años
Andy Burnham asume como premier británico con plan decenal

Andy Burnham, exalcalde del Gran Manchester, se convirtió en el nuevo primer ministro de Reino Unido tras la renuncia de Keir Starmer, asumiendo el cargo con la promesa de un plan a diez años para reactivar la economía y recuperar la estabilidad del país. Burnham es el séptimo jefe de gobierno británico en poco más de una década y el cuarto desde que el rey Carlos III ascendió al trono en 2022.

Un plan decenal para reconstruir Reino Unido

En su primer discurso desde Downing Street, Burnham declaró que el país debe "recuperar su estabilidad" y presentó un ambicioso plan que incluye reformas educativas, reindustrialización, construcción de viviendas sociales y el compromiso de "erradicar el fenómeno de las personas sin hogar". Además, prometió actuar "ahora para ofrecer a la gente un poco de alivio y ayudarle a hacer frente al coste de la vida".

El nuevo líder laborista llega al poder después de que Starmer, su predecesor y compañero de partido, renunciara hace casi un mes, incapaz de completar la legislatura que comenzó el 4 de julio de 2024, cuando los laboristas pusieron fin a catorce años de gobiernos conservadores. Burnham dispondrá de solo tres años para dejar su impronta antes de las próximas elecciones generales.

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¿Quién es Andy Burnham?

Burnham ocupó diversos cargos en los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown, incluyendo ministro de Sanidad y viceministro de Finanzas. Intentó liderar el laborismo en dos ocasiones: en 2010 perdió frente a Ed Miliband, y en 2015 fue derrotado por Jeremy Corbyn. Tras esos fracasos, se postuló para la alcaldía del Gran Manchester en 2017, lo que transformó su carrera.

Como alcalde, logró avances significativos en transporte público asequible, construcción de viviendas y mejora de la sanidad pública. Su popularidad creció tanto que ningún otro candidato laborista se atrevió a disputarle el liderazgo del partido; en las elecciones internas de la semana pasada, obtuvo el respaldo de 379 de los 403 parlamentarios laboristas en la Cámara de los Comunes.

El estancamiento económico: el precio del Brexit

La volatilidad en el cargo ejecutivo más alto de Reino Unido ha sido alimentada por la inestabilidad económica, la polarización política y los escándalos personales, según especialistas. "En primer lugar, lo que tiene que resolver es el estancamiento económico", señala José Joel Peña, profesor de Relaciones Internacionales de la FES Acatlán de la UNAM. "Cuando cualquier gobierno no consigue elevar los salarios, mejorar los servicios públicos, reducir desigualdades, obviamente aumenta la percepción de que las instituciones carecen de la capacidad para resolver los problemas concretos".

El Brexit es responsable de parte del estancamiento. Un análisis de economistas con datos del Banco de Inglaterra indica que la economía británica sufrió un impacto del 6% en su Producto Interno Bruto (PIB) debido a la salida de la Unión Europea. El profesor británico Nick Bloom, de la Universidad de Stanford, afirmó que Reino Unido crecía rápidamente antes del Brexit y podría haber mantenido el ritmo de Estados Unidos sin la separación, según reportó la BBC.

"Al convertirse el Reino Unido en un tercer país frente a la Unión Europea, se tuvieron que implementar barreras comerciales que han disminuido (y seguirán disminuyendo) la intensidad comercial y la productividad potencial", explicó Peña. El bajo crecimiento limita la recaudación fiscal, reduciendo el margen para financiar servicios públicos, lo que se traduce en problemas fiscales y sociales.

Fragmentación política y desconfianza

Peña también señala la fragmentación del sistema partidista como un segundo problema. El primer ministro es jefe del gobierno y miembro de la legislatura, y permanece en el poder solo mientras conserve suficiente apoyo. Puede ser forzado a renunciar si pierde un voto de censura de su partido o del Parlamento, si su partido pierde elecciones generales, o si su administración sufre renuncias masivas que paralicen al gobierno.

"Hay divisiones en los partidos políticos sobre temas importantes, como la relación del Reino Unido con la Unión Europea, la migración y el gasto público. Tanto conservadores como laboristas tienen posturas distintas, y nuevas fuerzas disputan sus bases electorales", dice el académico.

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Un tercer problema es la falta de confianza en las instituciones y la centralización excesiva de decisiones en Londres. "Hay una concentración excesiva de decisiones en la figura del primer ministro, mientras que administraciones territoriales reclaman mayor autonomía. Los cambios frecuentes de ministros y prioridades dificultan la continuidad de las políticas territoriales", añade Peña.

Burnham sostiene que el modelo británico está excesivamente centralizado y que las autoridades locales deberían controlar transporte, vivienda, formación profesional y desarrollo económico. "El crecimiento tiene que sentirse en todas las partes del país" y "necesitamos una economía que funcione para todas las comunidades, no solo para Londres", ha declarado en las últimas semanas.