Lionel Messi aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Rosario 'Islas Malvinas' a las 6:30 de la mañana del martes 21 de julio, iniciando un periodo de descanso tras la conclusión del Mundial 2026. El capitán de la Selección Argentina evitó a los medios de comunicación y a los aficionados que se congregaron en el lugar, optando por un itinerario estrictamente privado.
Un regreso discreto y familiar
A diferencia de la delegación oficial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que arribó a Buenos Aires el lunes por la tarde, Messi decidió no formar parte del vuelo chárter grupal. Organizó un viaje privado junto a Antonela Roccuzzo y sus tres hijos, partiendo desde el MetLife Stadium de Nueva York, donde se disputó la final. Tras una escala técnica en Miami, el futbolista abordó un avión hacia su provincia natal.
El jugador abandonó la pista a bordo de una camioneta custodiada hacia su residencia en el exclusivo barrio cerrado Kentucky, ubicado en Funes. En este refugio, Messi busca asimilar el duro golpe anímico que significó perder la final del torneo ante España, antes de reincorporarse al Inter Miami en la MLS.
Récords históricos de Messi en los Mundiales
Tras disputar siete partidos en la edición de 2026, el legado estadístico del astro argentino se divide en las siguientes categorías oficiales:
- Partidos jugados: 34 encuentros (líder absoluto de la historia).
- Goles anotados: 21 anotaciones (segundo lugar histórico, superado por Kylian Mbappé con 22).
- Asistencias otorgadas: 12 pases de gol (líder absoluto desde que se tiene registro en 1966).
- Minutos disputados: 3,054 minutos (primer jugador en superar la barrera de los 3,000 minutos).
- Contribuciones de gol (G+A): 33 participaciones directas (el impacto ofensivo más grande de todos los tiempos).
La batalla por el goleo histórico: Messi vs. Mbappé
Durante este torneo, Messi rompió el récord de 16 goles de Miroslav Klose al marcar 8 tantos a lo largo de la campaña. Sin embargo, el francés Kylian Mbappé cerró la competencia con 22 goles totales, adueñándose del primer lugar histórico y dejando al argentino en el segundo escalón. Tras el silbatazo final, la FIFA galardonó a Lionel Messi con el Balón de Plata y la Bota de Plata, quedando por detrás del delantero francés en ambas distinciones.



