El pasado domingo, la Selección Mexicana fue eliminada del Mundial 2026 al caer 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Ciudad de México. Sin embargo, el partido dejó una marca imborrable en la historia de las audiencias televisivas: más de 100 millones de espectadores en México y Estados Unidos sintonizaron el encuentro, confirmando el enorme poder de convocatoria del Tricolor.
Audiencia récord en México
En México, la transmisión alcanzó 58 millones de televidentes, según cifras de las cadenas que emitieron el partido. El Canal de las Estrellas, Canal 5 y Canal 9 concentraron 28.3 millones de espectadores, mientras que la plataforma ViX sumó 7.5 millones. El resto de la audiencia se distribuyó entre otras ventanas de transmisión y plataformas digitales hasta completar los 58 millones reportados.
Impacto en Estados Unidos
En Estados Unidos, el partido estableció una de las mayores audiencias para un encuentro de fútbol. La transmisión en inglés por Fox registró 21.7 millones de espectadores, mientras que Telemundo, con su cobertura en español, alcanzó 23.1 millones, sumando más de 44 millones de personas. En conjunto, el encuentro superó los 100 millones de espectadores entre ambos países, una cifra reservada para los acontecimientos deportivos de mayor impacto internacional.
El poder de la comunidad mexicana
Las cadenas de televisión y los patrocinadores saben desde hace años que ninguna otra selección mueve al mercado hispano de Norteamérica como México. La comunidad mexicana residente en Estados Unidos, estimada en más de 37 millones de personas entre inmigrantes y descendientes, convirtió el Mundial en una extensión de su identidad cultural. Cada partido del Tricolor fue seguido como un acontecimiento familiar, independientemente de la ciudad o el estado donde vivieran. Ese arraigo explica por qué los encuentros de México suelen competir en audiencia con finales de ligas profesionales estadounidenses e incluso con eventos tradicionales del calendario deportivo.
Despedida de un ídolo
La derrota marcó la despedida internacional de Guillermo Ochoa, quien con sus atajadas había sido figura en mundiales anteriores. Las lágrimas recorrieron la cancha, pero millones de hogares permanecieron atentos frente al televisor a ambos lados del río Bravo.
Invasiones de aficionados en los estadios
La pasión también se reflejó en los estadios. Durante todo el Mundial, miles de aficionados mexicanos protagonizaron invasiones pacíficas de color verde, blanco y rojo en ciudades como Houston, Los Ángeles, Seattle y Ciudad de México, convirtiendo cada partido en una especie de localía compartida.



