El inicio de los Cuartos de Final del torneo Clausura 2026 de la Liga MX regaló un partido vibrante en la cancha del Estadio Nemesio Diez, pero el futbol quedó opacado por las controversias. El duelo de ida entre Toluca y Pachuca terminó con una victoria por la mínima diferencia para la escuadra visitante, en un encuentro donde el arbitraje de Fernando Hernández se convirtió en el gran protagonista de la noche. Las decisiones del juez central desataron la furia en las gradas y dejaron un sabor amargo en ambos banquillos, alterando por completo el rumbo de la eliminatoria.
Penal no marcado y un VAR que brilló por su ausencia
La polémica estalló desde los primeros suspiros del encuentro. Apenas corría el minuto 8 cuando Enner Valencia sacudió las redes para adelantar al conjunto de los Tuzos. Sin embargo, la respuesta escarlata generó la primera gran interrogante arbitral. En una jugada de peligro dentro del área visitante, el lateral Alan Bautista empujó por la espalda a Sebastián Córdoba con ambas manos. El atacante de los Diablos Rojos arrancó en posición legítima, pero el silbante decidió guardar el silbato y, de manera inexplicable, los encargados del VAR omitieron el llamado para una revisión en el monitor, privando a los locales de una clara oportunidad desde los once pasos.
El clima de tensión aumentó drásticamente sobre la recta final de la primera mitad. El mediocampista Franco Romero protagonizó una entrada terrorífica al lanzarse con los tachones por delante, aplicando fuerza desmedida directo sobre el tobillo del habilidoso Oussama Idrissi. Para sorpresa de todos los presentes, el infractor del cuadro mexiquense se salvó de la tarjeta roja directa e incluso de la amonestación preventiva, todo porque el árbitro determinó sancionar una falta previa en la misma acción. Nuevamente, la tecnología brilló por su ausencia, permitiendo que la dureza quedara impune y mandando al cuadro hidalguense al descanso con una ventaja rodeada de reclamos.
Un gol anulado y el boleto a semifinales en el aire
Para la parte complementaria, el equipo escarlata adelantó líneas buscando la igualada a toda costa. La insistencia rindió frutos momentáneos en la recta final del cotejo, cuando Nicolás Castro mandó a guardar el esférico para desatar la locura en el infierno mexiquense. No obstante, la celebración duró poco. El juez de línea levantó la bandera para invalidar la anotación por un fuera de lugar previo del artillero Paulinho. En esta ocasión, la decisión de las autoridades de pantalón corto resultó completamente acertada y apegada al reglamento, ahogando el grito de gol en las tribunas y apagando el último gran esfuerzo de los locales.
Con el tiempo agotado y los ánimos encendidos, el Pachuca amarró una valiosa ventaja de 1-0 para regresar a casa. El desenlace de esta llave se vivirá el próximo domingo 10 de mayo en punto de las 17:00 horas (tiempo del centro de México). El majestuoso Estadio Hidalgo abrirá sus puertas para definir al semifinalista, recordando que la escuadra blanquiazul cuenta con el gran beneficio de avanzar a la siguiente ronda incluso con un empate en el marcador global, premio directo a su mejor posición en la tabla general. Ahora, la mirada de los aficionados no solo estará en el balón, sino en exigir que las designaciones arbitrales estén a la altura de las exigencias del campeonato.



