El 26 de abril de 2014 marcó un capítulo doloroso en la historia del Atlante. Perdieron 5-2 contra los Jaguares de Chiapas en el Víctor Manuel Reyna y consumaron su descenso al circuito de plata del fútbol mexicano. Doce años después, los Potros de Hierro vuelven a ser parte de la Liga MX, sumando una razón más para festejar 110 años de historia.
Un regreso con etiqueta de novato
El equipo del pueblo, a pesar de ser un club con historia y arraigo entre la gente, entra con la etiqueta de ser el nuevo de la clase, el que se tiene que adaptar por completo a un nuevo entorno. Con el paso de los días, irá demostrando de lo que puede ser capaz al comienzo y cómo se desenvuelve en su nuevo salón, atrayendo las miradas por parte del grupo de los populares que naturalmente llaman la atención por el nombre, el plantel, el dinero o los resultados.
Ese también puede ser un punto a favor del Atlante. Al igual que sucedía con los equipos recién llegados, nadie sabe qué esperar de un conjunto nuevo en la liga, más aún cuando los 18 actuales se malacostumbraron a ver siempre las mismas caras por seis años, con pocos cambios realmente de consideración en cuanto a cantidad de un torneo a otro. Es la oportunidad perfecta de ser un equipo disruptivo.
Presión y oportunidad
Llenar los zapatos que quedaron vacíos en la primera división tampoco suena como una misión imposible y entrar como el reemplazo de un club neófito que nunca pudo alcanzar la Liguilla no debería conllevar mucha presión en ese aspecto. Ser un club con un pasado más amplio y una afición más grande sí que podría hacerlo a mediano plazo, cuando el equipo esté más asentado en el circuito.
Los Potros también deben aprovechar el tiempo de gracia que puedan comprar en los primeros torneos, en los que la volatilidad del cociente no los hará perder la categoría. No obstante, en un panorama donde el regreso del ascenso y descenso parece cada vez más un sueño lejano, con los cortos plazos que maneja el fútbol mexicano, un bajo rendimiento sería el argumento perfecto para diferenciar las capacidades de un equipo de primera y otro recién salido de Expansión.
Refuerzos necesarios
Para eso, necesitarán las herramientas adecuadas. El mercado de fichajes aún no abre, pero la directiva azulgrana tendrá que salir de compras por hombres de mayor experiencia en la Liga MX. Del plantel actual, Christian “Hobbit” Bermúdez es el claro líder, canterano de hierro y con vasta experiencia en clubes de la Liga MX, en la que jugará por primera vez desde 2017 cuando defendía el escudo de los Jaguares de Chiapas. Fuera de él, menos de diez jugadores han sumado minutos considerables en la máxima categoría. El proyecto de Emilio Escalante tendrá que incluir nuevos hombres de experiencia para luchar.
Un equipo nómada
Desde su fundación en la colonia Roma en la CDMX, pasando por nombres como Sinaloa o Lusitania antes de llegar a ser Atlante, el club ha pasado por muchas ciudades, dueños y estadios. El equipo tuvo un paso fugaz por Querétaro de 1989 a 1990, en Ciudad Nezahualcóyotl entre 2002 y 2003 y luego en Cancún del 2007 al 2020, cuando regresaron a la capital.
Trinidad y Refugio Martínez fueron los fundadores del equipo que pasó a manos de José Manuel Nuñez por 30 años, Fernando González tomó la estafeta del 66 al 78 y el IMSS siguió por seis años posteriores. El Departamento del Distrito Federal estuvo al mando de 1984 a 1987, después llegó José Antonio García por nueve años y Televisa del 96 al 2000, cuando llegó Alejandro Burillo Azcárraga y desde 2020, Emilio Escalante es el mandamás.
La casa de los Potros tampoco ha sido la misma siempre. Han pasado por el Ciudad de los Deportes en diferentes etapas. El Azteca, Olímpico Universitario, Corregidora, Neza 86 y el Andrés Quintana Roo también han cobijado a los azulgranas. Actualmente están en el Coruco Díaz y volverán al Azteca para el Apertura 2026.
Fuertes ídolos
En más de 100 años de historia, el Atlante ha visto pasar por sus filas jugadores que se convirtieron en leyendas de la institución, siendo parte importante de los títulos, goles, festejos y los momentos cumbre que marcaron la memoria de los aficionados. Desde luego, uno de ellos es Horacio Casarín, máximo anotador del equipo con 120 tantos y el primer título del club. Evanivaldo Castro Cabinho le sigue en esa lista con 108 anotaciones y si bien no quedó campeón de liga, consiguió tres títulos de goleo en las cuatro campañas que jugó en el equipo.
Ricardo La Volpe, tras defender el arco azulgrana, fue el técnico que llevó a los Potros al segundo título con Miguel Herrera y Raúl Gutiérrez como discípulos que a la postre se convirtieron en directores técnicos. En años más recientes tuvieron un par de delanteros extranjeros destacados, con el venezolano Giancarlo Maldonado como campeón del 2007 de Concacaf en 2009 y que le dio 60 goles al club. El chileno Santiago González “Chamagol” marcó en 75 ocasiones con el equipo del pueblo con festejos muy particulares.
Los títulos de los Potros
En la vitrina azulgrana hay tres trofeos de liga en la era profesional. El primero llegó en la temporada 1946-1947 con el húngaro Luis Grocz como entrenador y Horacio Casarín como la figura. El segundo título tardó 46 años en llegar: en la temporada 1992-1993 el Atlante de Ricardo La Volpe superó al Monterrey en la Final. En el Apertura 2007 llegó el tercero de la mano de José Guadalupe Cruz, derrotando a Pumas por el título. Además, el club puede presumir dos títulos internacionales de la Concacaf, dos de Campeón de Campeones y tres Copas México.
Capítulos negros
La historia del equipo del pueblo, en medio de una gran tradición, también lleva escritos episodios grises con varios descensos. El primero de ellos llegó en 1976, tras quedar en penúltimo lugar y caer con el Atlético Potosino -que fue último- el duelo por conservar la categoría. Otra dura caída sucedió en 1990 de nueva cuenta con un triste torneo con tres entrenadores (Rafael Puente, Gilberto Guzmán y Carlos Rodríguez) que los dejó en el fondo de la tabla y con un boleto a la segunda división. Para la fortuna del equipo, en ambas ocasiones pudieron volver al año siguiente. En 2001, los Potros terminaron en el último lugar de la tabla porcentual, pero con la expansión de la liga pudieron quedarse. Finalmente, en 2014 volvieron a aterrizar en la segunda división y no pudieron ascender deportivamente antes del bloqueo de la liga.
Su paso reciente en segunda
En esta etapa del circuito de plata, ha sido con la administración de Emilio Escalante en la que han visto sus mejores días y se posicionaron como uno de los protagonistas más constantes y fuertes de la Liga de Expansión. En el Apertura 2021 llegó el primer título en el circuito de plata imponiéndose al Tampico Madero que los había superado un año antes y sumaron el Campeón de Campeones contra Morelia. El siguiente Apertura en 2022 volvieron a sonreír, ahora tras vencer a los Toros de Celaya y fue la primera de cuatro finales consecutivas, en las que después caerían con el Tapatío y Cancún, pero llegarían al trono contra los Leones Negros.
Estrenarán equipo femenil
La compra del Mazatlán incluye la responsabilidad de tener un equipo dentro del circuito rosa del fútbol mexicano, siendo la cuarta modificación en la corta historia de la Liga MX Femenil, que ha visto llegar e irse a Lobos BUAP, Veracruz, Morelia y Mazatlán. El club está haciendo visorías de jugadoras desde febrero y se mantiene la incógnita de qué puede lograr el equipo en un campeonato dominado por cinco equipos y del otro lado con otros pocos que no buscan dar pelea. Hasta hoy, también es una pregunta sin respuesta dónde jugará el equipo femenil. La liga ha tratado de que todos los planteles jueguen en estadio, algo que cumplen la mayoría de los clubes, haciéndolo además en el mismo que sus contrapartes varoniles, pero en el caso de las futuras azulgranas, es un hecho que no estarán en el Azteca y tendrían como primera casa el Estadio Universitario Alberto “Chivo” Córdoba de la Universidad Autónoma del Estado de México.



