Estadio Cuauhtémoc enfrenta paradoja: Llenos históricos versus césped peligroso
El mítico Estadio Cuauhtémoc, sede de los Mundiales de 1970 y 1986, se prepara para vivir dos jornadas consecutivas de máxima afluencia en el Torneo Clausura 2026 de la Liga MX. Este viernes 20 de febrero, a las 21:06 horas, el Puebla recibirá al América, mientras que el sábado 21, a las 21:05, Cruz Azul será local ante las Chivas de Guadalajara. Ambos encuentros presentan un boletaje prácticamente agotado, marcando lo que sería la mejor asistencia del torneo para el equipo poblano.
Condiciones deplorables del terreno de juego
Sin embargo, este escenario de euforia se ve empañado por el estado alarmante del césped, calificado como "deplorable" y "peligroso" por expertos y aficionados. Desde los primeros partidos del año, como el Puebla-Mazatlán de la segunda fecha, se han evidenciado graves problemas:
- Grandes pedazos de pasto se desprenden con simples barridas
- Huecos de tierra aparecen por todo el campo de juego
- Riesgo elevado de lesiones para los jugadores
La situación ya cobró su primera víctima: Faustine Robert, jugadora francesa del Toluca Femenil, sufrió una lesión de tobillo debido a la irregularidad del terreno. Como medida preventiva, el Puebla Femenil ha decidido abandonar temporalmente el Cuauhtémoc para jugar en sedes alternas.
Demanda récord de boletos para los clásicos
A pesar de las condiciones del campo, la demanda de entradas alcanza niveles históricos:
- Puebla-América: Más del 80% de las entradas ya vendidas según el Diario CAMBIO, acercándose al primer lleno del torneo. El récord actual del Puebla como local es de 20,700 aficionados ante Toluca, muy por debajo de la capacidad total de 47,704 espectadores.
- Cruz Azul-Chivas: Los precios de boletos han experimentado un incremento del 25% respecto al partido anterior contra Tigres, oscilando entre 400 y 750 pesos.
Para el encuentro Puebla-América, las únicas localidades disponibles se encuentran en Platea Poniente (1,045 pesos) y Rampa Oriente (420 pesos), representando los últimos espacios para quienes deseen presenciar este clásico.
Preocupación por la integridad física de los jugadores
La paradoja es evidente: mientras miles de aficionados buscan desesperadamente entradas para presenciar estos encuentros de alta tensión, el estado del campo genera preocupación genuina por la seguridad de los futbolistas. El césped irregular no solo afecta la calidad del juego, sino que representa un riesgo tangible de lesiones que podrían apartar a jugadores clave de la competición.
El Estadio Cuauhtémoc, testigo de glorias mundiales, enfrenta ahora el desafío de equilibrar su atractivo histórico con las condiciones básicas de seguridad que todo recinto deportivo debe garantizar. Estos dos partidos consecutivos con lleno total pondrán a prueba tanto la pasión del aficionado mexicano como la responsabilidad de las autoridades del estadio en mantener condiciones adecuadas para el desarrollo del deporte.



