Efraín Juárez y Joel Huiqui, los flamantes entrenadores finalistas de la Liga MX, tuvieron carreras que avanzaron prácticamente en paralelo, aunque rara vez lograron cruzarse dentro de la cancha. Ambos fueron defensas mexicanos, surgidos de procesos de cantera y construyeron buena parte de su carrera en instituciones históricas del fútbol mexicano. Sin embargo, entre cambios de equipo, convocatorias, lesiones y momentos distintos, el fútbol casi nunca los puso frente a frente.
La final y un detalle peculiar
La final tendrá un detalle muy peculiar: será la primera vez que dos entrenadores canteranos de sus respectivos clubes disputen una serie por el título. Aunque Huiqui debutó en Primera División con Pachuca, fue en Cruz Azul donde realizó prácticamente todo su proceso formativo y donde construyó su identidad futbolística. Las coincidencias entre ambos parecen infinitas, aunque las verdaderas coincidencias dentro del campo fueron mínimas.
El Tri también evitó juntarlos
Los dos nacieron en febrero, jugaron como defensas y atravesaron procesos importantes en la Selección Mexicana. Pero incluso ahí, sus carreras parecían evitarse constantemente. Mientras Juárez tuvo un proceso largo con el Tri que lo llevó al Mundial de Sudáfrica 2010, Huiqui apenas tuvo llamados esporádicos divididos en dos etapas muy cortas. El primer ciclo de Huiqui con México comenzó el 29 de noviembre de 2003 y terminó el 30 de marzo de 2006. Después de eso desapareció de las convocatorias. Prácticamente cuando terminó la etapa de Huiqui, comenzó la de Juárez, quien se consolidó hasta el 28 de junio de 2009. El último partido de Juárez con la selección fue el 29 de febrero de 2012. Ocho meses después, el 16 de octubre de 2012, llegó el regreso de Huiqui al Tri. Parecía que el fútbol se empeñaba en mantenerlos separados.
Hasta 2013 el fútbol finalmente los puso frente a frente
En clubes ocurrió algo similar. Juárez dejó rápidamente a Pumas para irse al fútbol europeo y posteriormente regresó a México con América y luego a Monterrey, mientras Huiqui desarrollaba su carrera entre Cruz Azul y Monarcas Morelia. Fue ahí donde finalmente coincidieron. Durante el ciclo 2013-2014 compartieron cancha apenas en dos ocasiones oficiales. La primera fue el 20 de septiembre de 2013, cuando los Rayados de Monterrey, de Juárez, derrotaron 3-1 al Monarcas Morelia, de Huiqui. Meses después, el 15 de marzo de 2014, Morelia venció 1-0 a Monterrey. Ambos disputaron los 90 minutos en los dos encuentros y utilizaron el número 6 en sus dorsales. Por eso, cuando salten al terreno de juego en el Estadio Ciudad de los Deportes, apenas será la tercera vez que coincidan oficialmente en una misma cancha, ahora desde los banquillos.
Como técnicos, el fútbol hizo lo contrario
Lo más increíble es que tampoco como entrenadores parecía posible que terminaran cruzándose tan pronto. Mientras Juárez arrancó muy joven su camino en los banquillos, pasando como auxiliar por proyectos en Estados Unidos y Europa, antes de dirigir en Colombia y regresar al club que lo formó, Huiqui tomó una ruta completamente distinta. El exdefensa cementero permaneció en México y comenzó desde abajo en las fuerzas básicas de Cruz Azul, trabajando en categorías juveniles y recorriendo todos los escalones del club como auxiliar y entrenador. Parecían caminos opuestos: uno construyéndose desde experiencias internacionales y otro creciendo silenciosamente dentro de la estructura celeste. Pero el fútbol volvió a encontrarlos.
La remontada de Pumas que cambió todo en Cruz Azul
De manera indirecta, Juárez pudo haber influido en la oportunidad más importante de Huiqui. En la jornada 11 del torneo, Cruz Azul ganaba cómodamente 2-0 ante los Pumas de Juárez al medio tiempo y estaba en ruta de conseguir su séptima victoria consecutiva. Sin embargo, el conjunto universitario reaccionó en la segunda mitad y empató 2-2. Aquella remontada marcó el inicio de una racha de seis partidos sin victoria para los celestes, una crisis que provocó la salida de Nicolás Larcamón y abrió la puerta para que Joel Huiqui asumiera el cargo como interino. Si bien el fútbol, en sus carreras como jugadores, pareció empeñarse en dejarlos siempre en diferentes canchas, en sus jóvenes carreras como entrenadores ha hecho exactamente lo contrario.



