La maldición de la palomita persigue a Pumas. El equipo universitario busca su primer título vistiendo Nike, en una historia de 15 años sin campeonato y dos finales perdidas. Desde que la marca estadounidense viste a los felinos, no han podido coronarse.
Primera etapa de Nike en Pumas
Pumas vistió Nike por primera vez en la temporada 1995-1996. Los uniformes fueron bien recibidos por los aficionados, pero el éxito deportivo no llegó. Hubo protestas cuando se redujo el tamaño del puma en el pecho, lo que generó rechazo. Aunque luego se regresó al diseño clásico, el convenio terminó en 2002 sin ningún campeonato en siete años.
La era Lotto: tres títulos
En 2002, Pumas cambió a la marca italiana Lotto, que vistió al equipo hasta 2009. Fue la mejor época: tres títulos, incluyendo el bicampeonato de 2004 y una victoria histórica ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. El último campeonato con Lotto fue el Clausura 2009.
Llegada de Puma: un título
La marca alemana Puma llegó en 2009 y trajo consigo el Clausura 2011, el único título de esa etapa. Las playeras se vendían masivamente y se lanzaron ediciones especiales. Pumas estaba de moda.
Regreso de Nike y la maldición
Nike regresó en 2014, en tiempos de bonanza, pero desde entonces solo ha habido dos finales perdidas: ante Tigres en 2015 y ante León en 2020. La maldición también afecta a figuras internacionales. El alemán Bernd Schuster llegó en 1997, pero se fue tras unos partidos por un dolor de muelas y se retiró. Dani Alves, uno de los futbolistas más ganadores, no cumplió su contrato en 2022 tras ser acusado de violación en España. El galés Aaron Ramsey llegó en 2025, pero se marchó después de perderse su mascota, sin dejar huella. Tres grandes figuras terminaron sus carreras abruptamente con Pumas.
La final contra Cruz Azul
Pumas enfrenta su tercera final con Nike, ahora contra Cruz Azul. Es además el último torneo del contrato con la marca estadounidense. Nike ha vestido a campeones del mundo, pero con Pumas el chip ganador no se activa. Sus diseños son aclamados, pero en el fútbol no se gana con estilo. La espina sigue clavada en el corazón auriazul.



