México vibra con el Mundial 2026; EE.UU. y Canadá, indiferentes
México vibra con el Mundial 2026; EE.UU. y Canadá, indiferentes

A 50 días del inicio del Mundial 2026, los países anfitriones —México, Estados Unidos y Canadá— muestran niveles de entusiasmo muy distintos. Mientras México se prepara con fervor, en el norte reina la indiferencia.

México, la sede más apasionada

En México, la fiebre mundialista se ha desatado. Comerciales, conferencias y eventos con exjugadores se multiplican. Los gobiernos de las tres ciudades sede —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— han impulsado actividades: 17 museos capitalinos albergan 19 exposiciones temáticas; Guadalajara tiene un festival de luz; Monterrey instaló señales bilingües oficiales de la FIFA.

Según encuestas de Leger y Brain Research, el 86% de los mexicanos sabe que el país será sede del Mundial, frente al 44% en Estados Unidos. En 1994, seis meses antes de su primer Mundial, el 80% de los estadounidenses ignoraba que su país lo organizaba.

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El fervor latino explica la diferencia. Un estudio de Forbes con 1,800 personas en México, Argentina, Colombia, Guatemala, Panamá y Ecuador reveló que el 57% de los latinos verá todos los partidos. Esto también explica por qué Estados Unidos lidera la compra de boletos: su gran población inmigrante.

En Estados Unidos, el béisbol manda

Alan Hernández, residente en San Diego, asegura que en su entorno laboral y social no se nota el Mundial. “La gente es más fanática de los Padres; nadie habla del Mundial ni conozco a alguien que haya comprado boletos. En cambio, para la temporada de béisbol, sí. En los diarios y conversaciones se habla más de los juegos de béisbol”.

Scott Barton, profesor de la Universidad de San Diego, coincide: “Algunas personas ni siquiera saben que habrá partidos de fútbol en su localidad. Es como un espectáculo que llega y se va”.

Canadá: el fútbol, un deporte exótico

En Canadá, el fútbol se percibe como exótico. Adrián de Anda, desde Toronto, describe la rutina: “Las temperaturas son duras y la gente solo sale por lo que le gusta. El canadiense no ama el fútbol, pero serán tres partidos de su selección y son patriotas, así que será una fiesta breve en Toronto y Vancouver”.

Define la situación como fría pero auténtica: “No hay mucho qué hacer; vienen grupos de rock de los 70 y llenan porque falta entretenimiento. Tienen poder adquisitivo para gastar en tres partidos y vivirlo como experiencia exótica”.

Las diferencias son claras: México, pasión pura; Estados Unidos y Canadá, mayor poder adquisitivo pero menor interés. Como planeó la FIFA, México aporta la fe y la experiencia, garantizando la mejor atmósfera festiva, una victoria moral.

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