Niños eligen lucha libre sobre tablets: entrenan 2 horas diarias
Niños eligen lucha libre sobre tablets: entrenan 2 horas

En una época donde los videojuegos y las redes sociales dominan el tiempo libre de los más pequeños, un grupo de niños en la Ciudad de México ha decidido cambiar las pantallas por los costalazos. Entrenan dos horas diarias para cumplir su sueño de convertirse en luchadores profesionales, demostrando que la pasión por el pancracio sigue viva en las nuevas generaciones.

Un gimnasio que transforma vidas

Territorio Sagrado no solo es un espacio para funciones de lucha libre, sino una escuela que forma futuros gladiadores. Bajo la tutela del luchador Sacro, niños de 5 a 16 años aprenden técnicas, disciplina y valores. Lo que comenzó como una idea para enseñar el deporte se convirtió en un refugio inclusivo que integra a menores con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y autismo.

El inicio de un sueño

Sacro, desde pequeño, veía las luchas con su padre y supo que quería dedicarse a este deporte. Sin embargo, no existían escuelas para su edad. Fue el luchador El Demasiado quien le propuso crear clases enfocadas en niños. La sorpresa llegó el primer día: en lugar de niños, tres niñas fueron sus primeras alumnas. Desde entonces, Sacro ofrece entrenamiento de calidad en igualdad de condiciones, demostrando que la lucha libre es para todos.

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Inclusión y superación

El entrenador ha tenido que adaptar sus métodos para niños con TDAH y autismo. Consultó a Harley Williams, un luchador con autismo, para recibir consejos. “Me dio muchas sugerencias e incluso vino a la clase como invitado. Funcionó”, comenta Sacro. Además, ha recibido niñas que sufrieron bullying y que, gracias a la lucha, recuperaron su confianza. “Les enseño a defenderse, pero no a abusar. La lucha libre también se trata de respetar, ayudar, comprender y ser empático”, afirma.

Valores dentro y fuera del ring

Para Sacro, la disciplina, el respeto y la humildad son fundamentales. “Verme en ellos es lo que me emociona. Les enseño algo y les sale perfecto. Me da mucha emoción que sigan avanzando”, dice. Los niños, como Natalia, Luna, Iktan, Emilio, Leo, Leonel, Iker y Paolo, entrenan con dedicación, soñando con ser luchadores profesionales. Emilio, de 5 años, aunque al principio siente miedo, confía en Sacro. “No lo dejaré caer”, asegura el entrenador.

En un mundo donde las tablets y las redes sociales acechan, estos niños eligen la lona, los lances y la camaradería. La lucha libre les ofrece no solo un deporte, sino una forma de crecer con valores y metas claras.

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