El monumental error del Draft 2017: Cómo cuatro equipos ignoraron a Patrick Mahomes
Draft 2017: Cómo cuatro equipos ignoraron a Patrick Mahomes

El monumental error del Draft 2017: Cómo cuatro equipos ignoraron a Patrick Mahomes

¿Alguna vez te has preguntado cuántos errores monumentales se han cometido en la historia del Draft de la NFL? Este evento anual, a pesar de contar con analistas, expertos en talento y scouts profesionales, sigue siendo en esencia una lotería donde pocos equipos se llevan el premio mayor. Entre todos los desaciertos registrados en los anales del draft, hay uno particularmente reciente que todavía hoy genera asombro y reflexión.

La inexplicable omisión de 2017

Con el Draft 2026 de Pittsburgh a solo una semana de distancia, programado para el próximo 23 de abril, vale la pena revisitar aquella pifia que todavía hace que algunos dueños, gerentes generales y entrenadores se den golpes en la cabeza. La edición de 2017 podría pasar a la historia como el evento donde, por razones inexplicables, varios equipos dejaron pasar la oportunidad de seleccionar a lo que se conoce como "un jugador de época".

En ese año crucial, cuatro franquicias sufrían la misma carencia fundamental: la ausencia de un quarterback franquicia. Los Cleveland Browns, que desde Brian Sipe en los años 80 no tenían a nadie decente en la posición; los Chicago Bears, cuyo último mariscal destacado fue Jim McMahon en la misma década; los New York Jets, que no veían calidad desde los tiempos de Chad Pennington; y los San Francisco 49ers, que todavía suspiraban por Jeff Garcia a inicios del siglo.

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La ceguera colectiva ante el talento

Todos estos equipos estaban entre los primeros nueve en el orden de selección del Draft 2017, y por increíble que parezca, ninguno volteó a mirar al mariscal de campo de Texas Tech: un joven llamado Patrick Mahomes. Quizás los análisis de los expertos no le favorecían, o simplemente no confiaban en un chico que jugaba como un pistolero sin ley, enfrascándose en duelos de pases con sus rivales universitarios.

En su último año universitario, Mahomes había tenido un juego espectacular de 734 yardas por aire, lanzando 88 pases y completando 52 con 5 anotaciones. Esa era su esencia, pero esos mismos números espantaban a muchos que lo veían como un rebelde incapaz de estabilizarse en el profesionalismo. Entre todos los comentarios sobre este prospecto, solo uno destacaba por su visión: Phil Simms, ex quarterback ganador del Super Bowl con los New York Giants, declaró durante una transmisión que moría de ganas por ver a ese chico de Texas Tech lanzando el balón de esa manera en la NFL. Nadie más secundó tal argumento.

Las decisiones que definieron destinos

Llegado el día del evento, las selecciones fueron reveladoras:

  • Cleveland Browns (turno 1): Eligieron a Myles Garrett, el temible ala defensivo de Texas A&M, a pesar de tener como quarterback a Cody Kessler. Extrañamente, bajo el mando del entrenador ofensivo Hue Jackson, esperaron hasta la segunda ronda para seleccionar a DeShone Kizer de Notre Dame, quien nunca destacó.
  • Chicago Bears (turno 2): Con John Fox como entrenador principal, netamente defensivo y mal aconsejado por sus scouts, seleccionaron al quarterback Mitch Trubisky de North Carolina, quien tras un primer año prometedor resultó ser un fracaso total.
  • San Francisco 49ers (turno 3): Bajo el mando de Kyle Shanahan, quien se aferraba al quarterback CJ Beathard, eligieron absurdamente a Solomon Thomas, el tacle defensivo de Stanford que nunca destacó en la NFL.
  • New York Jets (turno 6): Con el poco convincente entrenador Todd Bowles al mando, seleccionaron al safety Jamal Adams de Louisiana State, a pesar de tener al trotamundos Ryan Fitzpatrick como quarterback.

La apuesta calculada que cambió la historia

Finalmente, en el décimo turno, llegó la oportunidad para Kansas City Chiefs. Con Andy Reid como entrenador principal, conocido por su agudo ojo para evaluar quarterbacks, la franquicia no lo pensó dos veces y seleccionó a Mahomes. Muchos tildaron la decisión de una apuesta arriesgada, pero el plan era perfecto: un año en la banca observando al veterano Alex Smith manejar el sistema ofensivo de Reid.

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Tras esa temporada de aprendizaje, los Chiefs dieron las gracias a Smith y colocaron a Mahomes como titular. El resto es historia conocida: tres Super Bowls ganados en cinco apariciones, estableciéndose como uno de los mejores quarterbacks de la era moderna.

Preguntas que quedan sin respuesta

Con todo lo anterior, nos preguntamos: ¿qué fue lo que hizo que estos equipos pasaran por alto a Mahomes cuando tuvieron la oportunidad de seleccionarlo? Jamás se sabrá con certeza, pero sería fascinante conocer las razones detrás de estas decisiones:

  1. ¿Habría terminado Mahomes con la sequía de mariscales en Cleveland?
  2. ¿Habrían presenciado los New York Jets la segunda llegada de una figura como Joe Namath a la Gran Manzana?
  3. ¿De qué manera habría Shanahan potenciado las cualidades de Mahomes en San Francisco?

Nada de esto lo sabremos nunca. Lo cierto es que este episodio representa uno de los grandes errores en la era reciente del Draft de la NFL, un recordatorio de que incluso con todo el análisis y la tecnología disponible, el talento a veces pasa desapercibido ante los ojos que deberían reconocerlo.