La efímera carrera de los quarterbacks que no cumplen expectativas en la NFL
El reciente anuncio del cambio de Justin Fields de los NY Jets a Kansas City ha reavivado una pregunta incómoda en el mundo del fútbol americano profesional: ¿qué pasa por la mente de esos jugadores, especialmente los mariscales de campo, que llegan a la NFL con el sueño de ser superestrellas y terminan convertidos en meros trotamundos, rotando de equipo en equipo porque su desempeño no alcanzó el nivel exigido?
Casos recientes que ilustran una tendencia creciente
A lo largo de la historia se han registrado numerosos ejemplos, pero al centrarnos en los más recientes, notamos que la cifra parece aumentar conforme crece la exigencia de las oficinas generales de las franquicias. El caso de Justin Fields es emblemático: salió de Ohio State en 2021 con la etiqueta de superatleta y potencial revelación. Chicago apostó por él, pero tras apenas tres temporadas, lo negociaron. Lo triste es que ni una segunda o tercera oportunidad en Pittsburgh y NY Jets fueron suficientes para rescatar su carrera. Ahora, en Kansas City bajo el mentor Andy Reid, enfrenta el desafío de desarrollarse como suplente de Patrick Mahomes.
Otros mariscales que han seguido el mismo camino
Mitch Trubisky, seleccionado por Chicago en 2017 como un fenómeno de Carolina del Norte, solo llegó una vez a playoffs con los Osos antes de un retroceso irreversible. Ahora va por su cuarto equipo, claramente como suplente en Tennessee. Kenny Pickett, héroe local de la Universidad de Pittsburgh, no convenció en su paso por Pittsburgh, Filadelfia, Cleveland y Las Vegas, y ahora será suplente en Carolina.
Uno de los casos más extremos es Gardner Minshew, que impuso moda con su bigote en Jacksonville en 2019. Tras destellos en los Jaguares, ha rotado por seis equipos: Jacksonville, Filadelfia, Indianapolis, Las Vegas, Kansas City y ahora Arizona, consciente de que jamás será un titular sólido.
Fracasos que generan interrogantes
Trey Lance representa uno de los grandes fiascos recientes. San Francisco escaló posiciones en el Draft de 2021 para seleccionarlo, a pesar de su inexperiencia colegial. Fue un fracaso y ya lleva tres equipos: San Francisco, Dallas y LA Cargadores, sin perspectivas de salir de la banca. Andrew Lock, una corazonada de John Elway en Denver en 2019, no tuvo la calidad esperada y ahora es un sólido suplente que ha pasado por Seattle y NY Gigantes.
Historias con altibajos y leves esperanzas
Geno Smith llama la atención: llegó a NY Jets en 2013 como solución, no despegó en cuatro años, rotó por varios equipos, encontró estabilidad en Seattle tras la salida de Russell Wilson, pero al marcharse Pete Carroll, reinició su andar. Ahora vuelve a NY Jets, donde todo comenzó hace 13 años.
No todo está perdido. Mac Jones, que llegó a Nueva Inglaterra en 2021, tuvo un buen inicio pero cayó con Bill Belichick. Tras pasar por Jacksonville y San Francisco, su actuación en 2025 revaloró su status. Malik Willis, tras dos temporadas anónimas en Tennessee, rehízo su carrera en Green Bay y ahora podría ser proyecto titular en Miami.
El sueño del renacimiento es posible
Tras este recorrido, la pregunta persiste: ¿qué piensan estos jugadores años después de ser considerados las próximas superestrellas? Sin embargo, no todo está perdido. El caso más reciente y esperanzador es Sam Darnold, actual quarterback campeón con Seattle. Tras pasar por cinco equipos, incluyendo una decepción en NY Jets y un paso silencioso por Carolina, maduró en San Francisco bajo Kyle Shanahan, brilló en Minnesota y finalmente se consolidó como mariscal titular en Seattle, demostrando que el renacimiento es posible en la dura y exigente NFL.



