NFL lanza Salón de la Fama Hispano con polémica incluida
La semana pasada, la NFL sorprendió al mundo deportivo con el anuncio de la creación del Salón de la Fama Hispano, acompañado de la revelación de su primera generación de inducidos. A primera vista, la noticia parece positiva, pero al analizar los detalles surgen preguntas incómodas: ¿Se trata realmente de un reconocimiento genuino o más bien de un premio de consolación para aquellos jugadores que no han logrado acceder al prestigioso Salón de la Fama original ubicado en Canton, Ohio?
Los siete nominados y la curiosa coincidencia
La lista inaugural incluye a siete figuras del fútbol americano:
- Ted Hendricks
- Anthony Muñoz
- Tom Flores
- Tom Fears
- Steve Van Buren
- Jim Plunkett
- Ron Rivera
Lo que llama poderosamente la atención es que, excepto Plunkett y Rivera, los otros cinco jugadores ya forman parte del Salón de la Fama original. Esta situación genera dudas fundamentales sobre la necesidad real de esta nueva instancia y plantea interrogantes sobre si responde más a una estrategia de marketing dirigida al mercado latino que a un reconocimiento deportivo auténtico.
México: segundo mercado mundial de la NFL
Es un secreto a voces que México lleva décadas siguiendo apasionadamente la NFL. De hecho, nuestro país se ha consolidado como el segundo mercado más importante a nivel global para esta liga, algo que la organización parece haber reconocido tardíamente. La rivalidad entre los Vaqueros de Dallas y los Acereros de Pittsburgh, por ejemplo, mantiene una intensidad especial en territorio mexicano, heredada de aquellos épicos Super Bowls X y XIII de los años setenta.
¿Hacia una fragmentación de los reconocimientos?
Si bien es loable reconocer las contribuciones de los jugadores de origen latinoamericano, surge una pregunta incómoda: ¿No sería más valioso que todos los atletas compitieran en igualdad de condiciones por un lugar en el Salón de la Fama original, sin distinciones basadas en nacionalidad o ascendencia? El riesgo evidente es que esta iniciativa abra la puerta a futuros salones regionales para europeos, asiáticos, africanos y oceánicos, fragmentando lo que debería ser un reconocimiento unificado.
Además, existe la sospecha de que este Salón Hispano podría funcionar como un mecanismo para reducir la presión sobre las votaciones anuales del recinto principal, al crear una categoría separada que aleje a los jugadores latinos de la competencia por los codiciados lugares en Canton.
El misterioso caso de Jim Plunkett
La situación de Jim Plunkett resulta particularmente reveladora. Este quarterback ganó dos Super Bowls (XV y XVIII), fue nombrado MVP del primero, y durante su etapa con los Raiders de Oakland registró actuaciones sobresalientes que llevaron al equipo a conseguir sus dos últimos títulos. Sus estadísticas son comparables a las de leyendas como Ken Stabler, quien solo ganó un Super Bowl, mientras que otros quarterbacks de renombre como Daryle Lamonica y Rich Gannon ni siquiera lograron alzarse con el trofeo.
El desdén histórico del comité de selección hacia Plunkett ha sido evidente durante años. Resulta paradójico que el Salón de Canton haya exhibido objetos personales del jugador, incluyendo su Trofeo Heisman y sus anillos de Super Bowl, mientras lo mantenía fuera del recinto de los inmortales.
Precedentes preocupantes: el caso Lynn Swann
La NFL tiene antecedentes de decisiones controvertidas en sus procesos de inducción. El receptor Lynn Swann, figura emblemática de Pittsburgh, tardó años en ser reconocido pese a su impresionante trayectoria. Los rumores sugerían que su espíritu crítico no era del agrado de ciertos sectores influyentes dentro de la liga. Su compañero John Stallworth, quien se retiró después que Swann, fue incluido mucho antes, lo que evidencia las particularidades y subjetividades que rodean estos procesos.
Este contexto histórico hace preguntarse legítimamente si el nuevo Salón de la Fama Hispano no será, en el fondo, un premio de consolación para jugadores que, por razones ajenas a sus méritos deportivos, han sido sistemáticamente ignorados por el establishment de la NFL.