Seattle Seahawks se corona campeón del Super Bowl LX con actuación histórica
Los Seattle Seahawks se cobraron una deuda pendiente de once años al derrotar con autoridad a los New England Patriots por 29-13 en el Super Bowl LX, disputado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Esta victoria les otorga el segundo trofeo Vince Lombardi en la historia de la franquicia, marcando un momento simbólico de venganza deportiva tras la dramática derrota en Phoenix en 2013.
Jason Myers firma un récord histórico en el Super Bowl
La victoria de Seattle estuvo impulsada por la pierna infalible de Jason Myers, quien convirtió cinco goles de campo, estableciendo un récord absoluto en la historia del Super Bowl. Su actuación quirúrgica sostuvo el ritmo ofensivo mientras el juego aéreo encontraba estabilidad.
Myers abrió el marcador con un gol de campo de 33 yardas en el primer cuarto (3-0), seguido de dos más en el segundo periodo: 39 y 41 yardas para el 6-0 y 9-0. En la segunda mitad, volvió a responder con otro intento de 41 yardas (12-0) y, en el cierre del último cuarto, conectó su quinto gol de campo, de 26 yardas, para poner el marcador 22-7.
Darnold y Barner rompen el cero en la zona roja
El dominio defensivo de Seattle permitió a la ofensiva trabajar sin prisas. A 13:24 del último cuarto, el quarterback Sam Darnold encontró en la zona de anotación a AJ Barner con un pase de 16 yardas, el único touchdown ofensivo del equipo. Con el punto extra, Seattle se adelantó 19-0.
La respuesta de los Patriots llegó apenas un minuto después. Drake Maye, en su primer Super Bowl, lanzó un bombazo perfecto para Mack Hollins, quien se escapó para un touchdown de 35 yardas, el 19-7 que intentó reanimar a New England.
Nwosu sentencia el campeonato con una jugada defensiva
Tras otro gol de campo de Myers para el 22-7, llegó la acción que definió el trofeo: con 4:27 por jugar, Uchenna Nwosu interceptó a Drake Maye y regresó el balón 45 yardas hasta las diagonales, ampliando la ventaja a 29-7 y silenciando cualquier atisbo de remontada.
New England solo pudo volver a anotar con 2:21 restantes, un pase de 7 yardas de Maye a Rhamondre Stevenson, dejando el marcador 29-13 tras fallar la conversión de dos puntos.
Seattle domina en ambos lados del balón
Los Seahawks nunca perdieron el control del partido. Su fórmula fue clara:
- Cinco goles de campo que quebraron el ritmo de New England.
- Un plan defensivo impecable, presionando constantemente a Drake Maye.
- Un Sam Darnold preciso, sin pérdidas y tomando decisiones seguras.
- Un impacto defensivo que culminó con el pick-six de Nwosu.
Mike Macdonald, en su primer año como entrenador en jefe, llevó a Seattle a rozar la perfección durante la temporada y completó el camino con un anillo que la afición llevaba más de una década esperando.
Los Seahawks, campeones del Super Bowl LX
Con el 29-13, Seattle levanta su segundo título en la NFL y consigue la victoria más simbólica posible: una venganza deportiva, once años después de aquella dramática derrota en Phoenix. En una noche bañada por espectáculos, récords y reivindicaciones, Seattle volvió a escribir su nombre en la historia del fútbol americano.