COI reinstaura pruebas de sexo para Los Ángeles 2028 tras 28 años sin exámenes de género
COI reinstaura pruebas de sexo para Los Ángeles 2028

Decisión histórica del COI reinstaura pruebas de sexo para Los Ángeles 2028

En un giro que marca el inicio de su presidencia, Kirsty Coventry, la primera mujer en dirigir el Comité Olímpico Internacional, ha tomado una decisión que revertirá casi tres décadas de política deportiva. A partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, los atletas deberán someterse nuevamente a pruebas de sexo, más de veintiocho años después de que estas fueran eliminadas en 1999.

El fin de una era sin exámenes de género

El paradigma actual se estableció tras el emblemático caso de María José Martínez-Patiño, atleta española que en los años ochenta fue expulsada de la residencia de atletas de la Universiada y perdió su beca tras descubrirse que poseía cromosomas 46,XY, típicamente masculinos. Su lucha incansable, respaldada por evidencia científica que demostraba que su genética no le confería ventajas competitivas, llevó al COI a eliminar los controles de género para los Juegos de Sídney 2000.

"Los exámenes como el test de Barr o el análisis de ADN se centraban exclusivamente en los cromosomas para definir hombre o mujer, cuando la biología humana es considerablemente más compleja", explicaron expertos consultados. Durante casi tres décadas, el acceso a las competencias olímpicas fue libre de estas verificaciones.

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La nueva política de Coventry

La australiana Kirsty Coventry, poseedora de un palmarés olímpico excepcional como nadadora, ha decidido que su primera gran medida al frente del COI será reinstaurar estas pruebas. La verificación se realizará una única vez en la vida deportiva de cada atleta, mediante una prueba PCR que detecta la presencia del cromosoma Y, típicamente masculino.

El procedimiento, que se realiza con una muestra de saliva o frotis bucal, determinará en qué categoría podrá competir cada deportista. Aquellos atletas transgénero, con variaciones sexuales o con cromosomas masculinos no podrán participar en categorías femeninas, según la nueva normativa.

Casos que impulsaron el cambio

En la memoria colectiva permanecen casos como el de Caster Semenya, doble campeona olímpica en 800 metros, cuya fisiología ha sido objeto de debate durante años. Más recientemente, la boxeadora argelina Imane Khelif generó controversia en París 2024 al enfrentar acusaciones sobre sus niveles de testosterona y fuerza física.

"Khelif sigue compitiendo bajo la sombra de la sospecha casi dos años después de su irrupción en el escenario olímpico", señalaron analistas deportivos. Muchos consideran que este caso particular fue determinante en la decisión final de Coventry.

Fundamento científico y controversia

El COI constituyó el año pasado un grupo de trabajo multidisciplinario que incluyó a decenas de médicos especialistas y deportistas de diversas disciplinas. Tras meses de deliberaciones, el comité emitió una postura clara: el sexo biológico se divide en dos categorías (masculino y femenino) y esta clasificación no está relacionada con la identidad de género o autopercepción de los individuos.

Esta decisión ha generado reacciones encontradas en la comunidad deportiva internacional. Mientras algunos celebran la búsqueda de equidad competitiva, otros critican lo que consideran un retroceso en la inclusión de atletas cuya biología no se ajusta a categorías binarias tradicionales.

Lo cierto es que, tras 28 años de ausencia, las pruebas de sexo regresarán al panorama olímpico, marcando lo que podría ser el legado más significativo de la presidencia de Kirsty Coventry en el Comité Olímpico Internacional.

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