Donovan Carrillo: El símbolo mexicano que desafía el hielo olímpico
Donovan Carrillo se ha erigido como la máxima figura mexicana en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026. Con 26 años, este patinador artístico nacido en Zapopan, Jalisco, el 17 de noviembre de 1999, personifica una historia extraordinaria de perseverancia y ruptura de paradigmas en una disciplina con mínima tradición y casi nula infraestructura en territorio mexicano.
De Beijing 2022 a Milán-Cortina 2026: Un legado en construcción
Su consagración internacional llegó en Beijing 2022, donde se transformó en el primer mexicano en tres décadas en competir en patinaje artístico olímpico y, además, el primero en acceder a la final del programa libre. Este logro trascendió lo meramente deportivo; reconfiguró por completo la presencia de México en los deportes invernales y estableció a Carrillo como el referente indiscutible nacional en esta especialidad.
Su clasificación para Milano-Cortina 2026 se materializó mediante el sistema de cupos de la International Skating Union (ISU), asegurando así una plaza olímpica para México gracias a sus consistentes resultados en el circuito internacional. Sobre el hielo, su propuesta fusiona una intensa carga interpretativa con una exigente dificultad técnica, un perfil competitivo que le ha permitido mantenerse vigente frente a las potencias históricas de Europa, Asia y Norteamérica.
Un camino marcado por la adversidad y la resiliencia
La trayectoria de Carrillo dista mucho de haber sido lineal. Iniciado en condiciones sumamente limitadas, con entrenamientos en pistas improvisadas y recursos económicos reducidos, el patinador tuvo que complementar su preparación impartiendo clases para financiar parcialmente su carrera. Ante la casi inexistente infraestructura especializada en México, trasladó su proceso de alto rendimiento al extranjero, específicamente a Toronto, Canadá, donde actualmente reside y entrena.
El pilar familiar: Sacrificios y apoyo incondicional
Detrás de esta proyección global se encuentra una estructura familiar fundamental. Donovan Daniel Carrillo Suazo es hijo de Diana Icela Suazo y Adolfo Daniel Carrillo, ambos profesores de educación física. Creció en un entorno deportivo junto a sus hermanas Daphne, Daniela y Sonny.
Su incursión en el patinaje artístico comenzó a los ocho años, inspirado en parte por el interés inicial de su hermana Daphne, tras haber practicado previamente gimnasia, clavados y mostrado afinidad por el fútbol. Sin embargo, fue su inclinación artística la que finalmente definió su rumbo competitivo.
El respaldo familiar implicó sacrificios económicos monumentales. Su padre llegó a desempeñar hasta tres empleos simultáneos para cubrir los gastos de entrenamientos, vestuarios y competencias. Además, debido a la escasa oferta de pistas de hielo en México, Carrillo se vio obligado a entrenar primero fuera de su ciudad y posteriormente fuera del país, lo que limitó significativamente la convivencia cotidiana con su familia.
Figuras clave en su desarrollo deportivo
En su formación también ha sido determinante la figura de su primer entrenador, Gregorio Núñez, “Goyo”, a quien el propio atleta considera una segunda figura paterna. Núñez continuó apoyándolo incluso en períodos de extrema dificultad financiera, contribuyendo decisivamente a sostener su proceso formativo cuando la continuidad parecía incierta.
Hoy, Donovan Carrillo no representa únicamente una opción competitiva para México en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026; simboliza la posibilidad tangible de ampliar el legado iniciado en Beijing y de abrir camino a nuevas generaciones en el exigente mundo del hielo olímpico. Su historia es un testimonio vivo de constancia, ruptura de esquemas y el poder transformador del apoyo familiar.