Bélgica afronta el torneo con una generación veterana que busca despedirse con una actuación destacada tras años de altibajos. Desde Brasil 2014, en su regreso a la Copa del Mundo, Bélgica ya cocinaba una generación prometedora con Thibaut Courtois, Romelu Lukaku, Kevin De Bruyne, Marouane Fellaini e incluso Eden Hazard. En Rusia 2018 se ganó la etiqueta de “caballo negro” al llegar hasta las Semifinales, pero poco a poco esa mecha se ha apagado.
Una generación que busca su última gran oportunidad
Para este verano, Bélgica superó la eliminatoria al terminar en el primer lugar de su grupo, apenas dos puntos por encima de Gales, y podría tener un respiro en la primera etapa al compartir sector con Egipto, Irán y Nueva Zelanda, selecciones que no apuntan a ser amenazas reales. Sin embargo, la exigencia para los belgas debería estar al menos un par de rondas más adelante, con la mira puesta en los Cuartos de Final.
Rudi García presentó su lista final para el torneo, en la que contará con Courtois como estandarte bajo los tres palos y con otros jugadores experimentados como Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku, Axel Witsel, Leandro Trossard y Thomas Meunier. No obstante, también hay juventud en la convocatoria, con nombres como Jérémy Doku, del Manchester City; Charles De Ketelaere, del Atalanta; el defensa del Brujas, Joaquín Seys; y el atacante del Lille, Matías Fernández-Pardo.
Para muchos de estos futbolistas será la última oportunidad de brillar con su selección y dejar una imagen favorable de la generación que sorprendió al mundo y se quedó cerca de disputar una Final de Copa del Mundo, al tiempo que abre paso a una nueva camada de jugadores interesantes que poco a poco comienzan a destacar en Bélgica y en algunas de las mejores ligas del mundo.



