Crisis en el campo mexicano: guerra, costos y falta de apoyos reducen siembra y aumentan importaciones
Crisis en el campo: menos siembra y más importaciones en México

El campo mexicano en crisis: una tormenta perfecta de factores externos e internos

El sector agrícola de México se encuentra en un momento crítico durante el año 2026, enfrentando un escenario complejo marcado por el encarecimiento de los insumos, los efectos devastadores de la sequía y una notable falta de apoyos gubernamentales. Estos elementos, combinados con el impacto global de la guerra en Medio Oriente, están generando una reducción significativa en la siembra y un aumento alarmante en las importaciones de alimentos, según advirtió Juan Carlos Anaya Castellanos, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, en una entrevista exclusiva para el programa A las Nueve en Uno.

Una caída preocupante en la producción de granos básicos

"Es preocupante", señaló el especialista, al explicar que el sector viene arrastrando una caída dramática en la producción de granos básicos. Los niveles han descendido desde cerca de 40 o 41 millones de toneladas en 2022, hasta aproximadamente 32 millones en el último año, lo que refleja una tendencia negativa que amenaza la seguridad alimentaria del país.

Costos al alza impulsados por conflictos internacionales

Uno de los principales factores detrás de este panorama desolador es el incremento en los costos de producción, especialmente en fertilizantes, los cuales dependen en gran medida del gas natural. "El gas ha subido entre 30 y 50%", explicó Anaya, vinculando este encarecimiento a los conflictos internacionales que afectan las regiones productoras de energía. A esto se suma el alza directa en fertilizantes: los precios de la urea han subido casi 50%, el fosfato diamónico 57% y el monamónico 53%. El resultado es claro: producir alimentos ya no necesariamente significa que sea rentable para los agricultores.

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Impacto visible en regiones agrícolas clave

El impacto ya es visible en estados agrícolas cruciales del país. En Sinaloa, uno de los principales productores de maíz, se dejaron de sembrar alrededor de 100 mil hectáreas, lo que representa cerca de un millón de toneladas menos. "Eso lo vamos a tener que importar", advirtió Anaya. En Tamaulipas, la afectación alcanza entre 300 mil y 400 mil hectáreas, mientras que en Sonora, la falta de agua y la baja rentabilidad también han reducido la siembra, particularmente en trigo.

Creciente dependencia de importaciones alimentarias

El especialista alertó que México enfrenta un problema estructural en su autosuficiencia alimentaria. "Somos el mayor importador de maíz por tercer año consecutivo", afirmó, señalando que este año el país comprará en el extranjero más del 50% del maíz que consume. Además, más del 54% de los granos requeridos provendrán del exterior, evidenciando una creciente dependencia alimentaria que pone en riesgo la soberanía nacional.

Falta de apoyos y certeza para los productores

A los costos elevados se suma otro problema grave: la incertidumbre para los productores. "Muchos no van a sembrar porque no les prestan dinero al no ser viable su producción", explicó Anaya. El especialista señaló que la falta de programas amplios de apoyo, precios de garantía y mecanismos de comercialización está dejando fuera a una parte importante de productores, lo que reduce aún más la producción nacional y agrava la crisis.

Impacto directo en los bolsillos de los consumidores

Este escenario ya comienza a reflejarse en el bolsillo de los consumidores. Productos como tomate, papa y chiles han registrado aumentos recientes, impulsados por factores climáticos, problemas de seguridad y disrupciones en la cadena de suministro. "Tenemos una alta volatilidad", advirtió Anaya, subrayando cómo la crisis agrícola se traduce en precios más altos para las familias mexicanas.

Plagas y restricciones complican aún más el panorama

A la crisis se suma la presencia del gusano barrenador, una plaga que ha afectado al ganado en distintas regiones del país. "De seis estados ya tenemos gusano barrenador en 21", explicó, señalando que su control podría tardar entre dos y tres años. Además, las restricciones en la exportación de ganado hacia Estados Unidos han generado pérdidas tanto para productores mexicanos como para la industria estadounidense, añadiendo otra capa de complejidad a la situación.

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Urgen medidas inmediatas para evitar un mayor impacto

Ante este panorama desalentador, el especialista insistió en la necesidad de actuar de inmediato. "Se requiere que el gobierno federal implemente a la brevedad una política para minimizar estos impactos", señaló. También subrayó la importancia de abrir mercados y eliminar barreras para reducir el costo de fertilizantes, lo que podría aliviar la presión sobre los productores y ayudar a estabilizar el sector agrícola mexicano.