Alza en el precio de la carne de res presiona gastos familiares en Jalisco
El aumento en el costo de la carne de res se ha convertido en un nuevo desafío para las familias de Guadalajara, capital de Jalisco. Desde finales del año pasado, el precio del bistec y otros cortes básicos ha experimentado un incremento constante, sin que se vislumbre un freno para el resto de 2026. Este fenómeno está presionando significativamente el gasto de los hogares, obligando a ajustes en los menús semanales y en las compras de alimentos.
Impacto directo en los consumidores
En colonias como Parques del Bosque, en carnicerías tradicionales, los clientes expresan su preocupación por los precios. “Nadie nos dice por qué sube, pero la gente sí se fija en los precios”, comenta Alondra, una empleada de un establecimiento, mientras pesa un kilo de bistec que actualmente ronda entre 215 y 235 pesos, un aumento notable respecto a los 190 pesos de hace unos meses. En el mercado Corona, Maritza, madre de dos hijos, reflexiona sobre la situación: “Está en 215 pesos y antes en menos de 200. ¿Qué podemos hacer? Es lo que más rinde para la comida”. Para muchas familias, la carne de res sigue siendo un ingrediente básico difícil de sustituir.
En tiendas de autoservicio, la disparidad de precios es aún más evidente. Por ejemplo, en Walmart el kilo alcanza los 252 pesos, en Soriana se vende en 239 pesos y en Chedraui, en 209 pesos en promedio, dependiendo del corte. Esta variabilidad obliga a los consumidores a comparar precios y adaptar sus hábitos de compra, buscando promociones o alternativas más económicas.
Factores detrás del incremento
El Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) advierte que la presión sobre los precios continuará en el corto plazo. En enero, el precio de la carne de res registró un incremento del 16.5%, mientras que la de cerdo subió un 3.6%. Entre los principales factores que explican este comportamiento se encuentran:
- La eliminación de la exención arancelaria a las importaciones provenientes de Brasil y Argentina.
- La presencia del gusano barrenador, que afecta la producción ganadera.
- El aumento en el consumo interno de carne en México.
- Problemas de inseguridad que impactan la logística y la producción en el sector.
Francisco Jaraleño Lara, presidente de Comecarne, explicó que el país enfrenta un entorno de alta demanda. En 2025, el consumo total de carne en México creció un 4.1%, alcanzando 84.7 kilogramos per cápita anual, el nivel más alto registrado. Sin embargo, la producción nacional avanza a un ritmo menor, con un crecimiento de solo 2.6%, lo que obliga a complementar el abasto mediante importaciones. Jaraleño subrayó que la eliminación del arancel cero, establecido previamente en el Paquete Contra la Inflación y la Carestía, ha generado incertidumbre en la planeación productiva. “Un mercado abierto, ordenado y con reglas claras permite garantizar el abasto, la estabilidad de precios y el crecimiento para toda la cadena”.
Perspectiva local y recomendaciones
En el ámbito local, Antonio Ruelas, presidente de la Unión Ganadera Regional de Jalisco, señaló que el precio del ganado en pie se mantiene relativamente estable. Actualmente, al productor se le pagan entre 80 y 81 pesos por kilo, frente a los 78 pesos de diciembre pasado. “Aquí no se ha incrementado tanto como en otros Estados, sobre todo en los fronterizos, donde el becerro supera los 110 pesos por kilo”.
Mientras los factores estructurales se debaten en el sector productivo, en los hogares tapatíos la realidad es inmediata. Las familias están adoptando estrategias para mitigar el impacto, como:
- Comparar precios entre diferentes establecimientos.
- Aprovechar promociones y ofertas disponibles.
- Optar por cortes económicos de carne de res.
- Sustituir temporalmente con alternativas como pollo, cerdo o leguminosas.
La carne de res, símbolo tradicional de la mesa mexicana, hoy representa también un desafío para el presupuesto familiar, reflejando las tensiones entre la oferta y la demanda en un contexto económico complejo.
