Madres: eje del futuro en familias, consumo y política
Madres: eje del futuro en familias, consumo y política

¿Te has percatado de que muchas de las madres que conocemos no solo forjaron nuestro pasado, sino que gestionan el presente y ponen bases para el futuro de las familias, las comunidades y las ciudades? La madre, más allá del tipo de familia al que pertenezcamos, suele ocupar un lugar estratégico en el núcleo familiar. No siempre se le reconoce así, pero muchas veces es quien observa, interpreta, decide, ajusta, cuida y anticipa. En términos de datos, podríamos decir que es una gran generadora de conocimiento cotidiano.

Influencia en el consumo del hogar

Si hablamos solo del consumo dentro del hogar, por las manos y el criterio de una madre entra mucho más que la despensa. Entra la decisión sobre lo que se come, lo que se cuida, lo que se ahorra, lo que se celebra y también lo que se posterga. Datos de Kantar señalan que, en México, las mujeres tienen la última palabra en 52% de las compras de productos de consumo masivo y participan en otro 29% de decisiones compartidas. En otras palabras, su criterio está presente en cerca de ocho de cada diez decisiones cotidianas del hogar.

Es importante que las marcas entiendan que el anaquel no es solamente un espacio donde se exhiben productos; también es un tablero de decisiones. Para muchas madres, ahí se cruzan precio, confianza, rendimiento, salud, gusto familiar, practicidad y futuro. Una madre no elige únicamente un producto: muchas veces interpreta necesidades diversas dentro del hogar y decide considerando el bienestar de varias personas, no solo el suyo. Lee etiquetas, compara opciones, anticipa hábitos, reconoce preferencias, cuida presupuestos y sostiene rituales de compra, uso y consumo.

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Participación en la vida pública

Pero su influencia no se limita al consumo. También aparece en la vida pública. En las elecciones federales de 2024, las mujeres votaron más que los hombres. El Estudio Muestral de Participación Ciudadana del INE reportó una participación de 64.3% en mujeres, frente a 54.8% en hombres. Es decir, casi diez puntos porcentuales de diferencia. El propio INE ha señalado que las mujeres participan en mayor proporción que los hombres en los procesos electorales en México.

Ahora bien, cuando hablamos de madres, el peso social se vuelve todavía más relevante. En México, en vísperas de la elección del 2024 había alrededor de 38 millones de madres de 12 años y más, y 67% de las mujeres en ese rango de edad eran madres, según datos del INEGI. Además, tres de cada diez mujeres que se declararon madres eran también jefas de hogar.

Desde una mirada de marketing, datos y estrategia, esto significa que muchas madres son centros de interpretación y divulgación social. No necesariamente “mandan” el voto de la familia, pero sí ayudan a formar criterio en las conversaciones cotidianas. Hablan de seguridad, precios, salud, escuela, transporte, empleo, becas, medicinas, cuidados, futuro de los hijos y estabilidad del hogar. En ese intercambio traducen los grandes temas del país a decisiones concretas de la vida diaria. Una madre no siempre vota solo desde una ideología. Muchas veces vota desde la escuela, desde la calle, desde el consultorio, desde el transporte público, desde la ansiedad de sus hijos o desde la esperanza de que el futuro sea menos difícil para quienes ama.

El eje del cuidado

También está el eje del cuidado, quizá el más invisible y el más determinante. Entre las mujeres de 15 a 60 años que viven con una hija o hijo menor de 18 años, 87.6% declaró que ellas son quienes más tiempo dedican a su cuidado, de acuerdo con la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados 2022 del INEGI. La misma encuesta reporta que las personas cuidadoras principales de niñas, niños y adolescentes son mayoritariamente mujeres.

Aunque no existen datos públicos suficientes para afirmar con precisión quién elige la escuela o quién da mayor seguimiento a la vida escolar de los hijos, los datos sobre cuidado permiten construir esta hipótesis: cuando alguien dedica más tiempo a cuidar, acompañar, trasladar, escuchar, alimentar, observar y resolver, difícilmente queda fuera de las decisiones que marcan la formación de niñas, niños y adolescentes.

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Ser madre, en muchos casos, significa administrar escasez, vivir en la incertidumbre, crear y reforzar hábitos, sostener conversaciones difíciles, cuidar la salud emocional propia y ajena, construir memoria familiar y tomar decisiones que moldean el futuro. La madre no es únicamente una figura afectiva. Es también un eje de información, decisión y futuro para la vida pública de nuestro país.