México enfrenta dos décadas de estancamiento en derechos laborales básicos
El avance de los derechos laborales más elementales en México ha sido tan lento que resulta prácticamente imperceptible. Durante veinte años, la exclusión laboral -particularmente de las mujeres-, la precariedad y la dimensión de los trabajos informales han permanecido estancadas, según revela un análisis exhaustivo de datos nacionales.
Exclusión laboral: rostros y cifras alarmantes
Las personas excluidas del sistema laboral, ya sea por desempleo o por dedicarse a labores domésticas de cuidado, suman actualmente 23.8 millones, mientras que hace dos décadas eran 20.2 millones. Esta cifra representa un aumento preocupante que refleja la persistencia de barreras estructurales.
La exclusión se manifiesta principalmente en dos formas:
- Desempleo completo: 7 millones de personas (8% de la Población Potencialmente Productiva), divididas en desempleo abierto (1.8 millones) y desempleo "oculto" (5.3 millones)
- Exclusión por labores de cuidado: 14.7 millones de personas (95% mujeres) que no pueden incorporarse al mercado laboral debido a responsabilidades domésticas
"El trabajo de cuidados sigue sin ser reconocido como trabajo ni redistribuido ni remunerado", señala el análisis, destacando cómo las estructuras culturales y la falta de servicios de cuidado mantienen esta situación.
Precariedad e informalidad: condiciones que persisten
Tener empleo no garantiza derechos laborales básicos. De los 59.6 millones de personas ocupadas en México, la mayoría trabaja en condiciones precarias que no han mejorado sustancialmente en veinte años.
Los principales indicadores de precariedad incluyen:
- Falta de seguro social: 35.9 millones carecen de acceso a instituciones de salud por vía laboral (61% de la población ocupada)
- Informalidad laboral: 33 millones de personas tienen trabajos informales (55% de la población ocupada)
- Subocupación y jornadas excesivas: millones enfrentan estas condiciones que afectan su calidad de vida
El ritmo de reducción de la informalidad es particularmente preocupante: apenas 0.25 puntos porcentuales por año. "A este paso, alcanzar niveles de formalidad similares a los de países con sistemas de protección universal tomaría más de 100 años", advierte el estudio.
Tres sexenios sin cambios sustanciales
El análisis retrospectivo abarca desde 2005 hasta el cierre del año pasado, revelando que prácticamente no ha habido cambios en estas condiciones laborales críticas. Son ya tres administraciones federales completas en las cuales las estructuras del sistema laboral han permanecido sin transformaciones significativas.
El contraste con el avance moderado de los salarios más bajos resulta especialmente llamativo, pues mientras algunos indicadores económicos muestran mejoras graduales, la exclusión y precariedad laboral persisten como problemas estructurales no resueltos.
Un llamado a la acción colectiva
El reporte Panorama Laboral, realizado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, analiza datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, contrastando indicadores del 2025 con periodos anteriores (2024, 2020, 2015 y 2005).
"La raíz laboral de la pobreza y la desigualdad no es un destino inevitable", afirma el estudio, señalando que muchas economías competitivas han demostrado que es posible crecer con derechos laborales, fiscalidad progresiva y cuidado del planeta.
El trabajo digno no es un lujo, sino la base de cualquier economía que aspire a ser próspera, estable y sostenible. Por ello, la organización ha puesto en la mesa de discusión pública las "10 Rutas por un México libre de pobreza", buscando impulsar un diálogo entre empresas, gobierno, sindicatos, academia y organizaciones ciudadanas.
En los próximos meses, se presentarán análisis más detallados sobre la situación de mujeres y personas jóvenes, así como reportes específicos sobre ingreso laboral, trabajo por cuenta propia y tamaño de empresas, con el objetivo de ofrecer un diagnóstico integrado para la toma de decisiones informadas.
