Nueva jornada laboral en México: Un análisis profundo sobre sus efectos en el empleo y la economía
La reforma constitucional que reduce la jornada laboral máxima de 48 a 40 horas semanales, aprobada por unanimidad en el Senado, ha desatado un intenso debate público en México. Esta iniciativa, impulsada por el Gobierno federal como una promesa de campaña de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no solo busca mejorar las condiciones de los trabajadores, sino que también plantea desafíos significativos para el sector empresarial y la economía en general.
Medidas clave para una transición gradual
Para mitigar los posibles efectos negativos en los costos laborales, la legislación incluye tres medidas principales. En primer lugar, la reducción se implementará de forma progresiva, con una disminución de dos horas anuales entre 2027 y 2030, siguiendo el ejemplo de países como Colombia y Chile, donde procesos similares se han llevado a cabo con un alcance más moderado.
En segundo lugar, se ampliarán las horas máximas de trabajo extraordinario de 9 a 12 horas semanales, con un pago equivalente al 200% del salario ordinario. Esto requiere ajustes en la Ley Federal del Trabajo, que actualmente limita las horas extras a 3 horas diarias y 3 días por semana.
Finalmente, la ley mantendrá seis días laborables y uno de descanso obligatorio, permitiendo que las 40 horas se distribuyan en 6 o 7 días, sin garantizar dos días de descanso consecutivos. Esta flexibilidad busca adaptarse a las necesidades de diversos sectores económicos.
Impacto estimado en el empleo y la productividad
La reforma afectará directamente a aproximadamente 12.4 millones de trabajadores con empleos formales que actualmente laboran más de 40 horas semanales. Se estima que, manteniendo todos los demás factores constantes, se podría requerir un 20% más de empleados para mantener el mismo nivel de producción, debido a la reducción del 16.7% en la jornada laboral máxima.
Sin embargo, este cálculo no considera posibles mejoras en la productividad derivadas de inversiones en tecnología y automatización, que podrían atenuar parcialmente dicho efecto. El impacto será particularmente significativo en sectores que operan con tres turnos de ocho horas o servicios que funcionan las 24 horas, como la manufactura y el comercio.
Contexto nacional e internacional
México es uno de los países de la OCDE con mayor número de horas trabajadas al año por trabajador, con 2,207 horas, un 27% por encima del promedio de estas economías (1,740 horas). A pesar de esto, la productividad por hora trabajada es relativamente baja, con un valor de 25 dólares por hora.
Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), cualquier estrategia orientada a reducir la jornada laboral debe ir acompañada de políticas que impulsen la productividad, como:
- Inversión en tecnología y automatización.
- Capacitación dentro y fuera del lugar de trabajo.
- Fomento de la formalidad laboral, especialmente en sectores con alta informalidad.
Esto es crucial en un contexto de débil dinamismo del empleo formal, donde en enero de 2026 se crearon solo 59,417 puestos registrados, sin incluir plataformas digitales.
Conclusiones y perspectivas futuras
La nueva jornada laboral de 40 horas representa un cambio histórico en la legislación mexicana, con el potencial de mejorar la calidad de vida de los trabajadores, pero también con riesgos para la competitividad empresarial. La implementación gradual y las medidas complementarias serán clave para equilibrar los beneficios sociales con los desafíos económicos, asegurando que México avance hacia un modelo laboral más justo y productivo.