La inflación al consumidor en Estados Unidos registró en mayo su mayor subida en tres años, alcanzando un 4.2% anual, informó la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo. Este incremento, el más alto desde abril de 2023, superó el 3.8% registrado en abril y se debió principalmente al aumento del precio de la gasolina y otros productos energéticos, impulsados por el conflicto en Oriente Medio.
En términos mensuales, el índice de precios al consumidor (IPC) subió un 0.5% en mayo, tras un aumento del 0.6% en abril. El tercer mes consecutivo de fuertes subidas del IPC refleja una creciente presión sobre los hogares, ya que los consumidores recurren a sus ahorros para financiar gastos. La inflación superó el crecimiento de los salarios por segundo mes consecutivo, lo que podría afectar el crecimiento económico general.
El aumento del costo de vida representa un desafío político para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano, de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Trump, quien ganó las elecciones de 2024 con la promesa de reducir la inflación, ha visto caer su índice de aprobación debido a la frustración por su gestión económica.
Excluyendo alimentos y energía, el IPC subyacente aumentó un 2.9% interanual en mayo, frente al 2.8% de abril, y un 0.2% mensual, tras el 0.4% del mes anterior. Todos los indicadores de inflación se mantienen muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal, lo que da argumentos al banco central para mantener las tasas de interés sin cambios hasta 2027.
El precio promedio nacional de la gasolina subió un 8.8% en mayo, a 4.60 dólares por galón, según la Administración de Información de Energía. Los precios se dispararon más de un 50% desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán a finales de febrero, aunque han retrocedido en las últimas semanas debido a un alto el fuego, lo que genera esperanza de que mayo pueda marcar el pico del IPC.



