De la chatarra al desarrollo: cómo el reciclaje transformó una ciudad china
En menos de 30 minutos, una docena de camiones entra al Parque Científico y Tecnológico de Tianying, en el distrito de Jieshou, provincia de Anhui, China. Su carga: baterías usadas recolectadas en distintos puntos del país. Lo que para muchos es desecho, aquí es el punto de partida de una historia de transformación económica que ha convertido a una de las regiones más pequeñas y pobres en un referente nacional.
Una industria que mueve billones y millones de empleos
De acuerdo con datos oficiales, el valor de la industria del reciclaje en China superó los 4 billones de yuanes en 2024 (unos 574 mil millones de dólares) y generó empleo para 35 millones de personas. Dentro de este mapa nacional, Jieshou destaca como uno de los primeros modelos nacionales de economía circular, reconocimiento otorgado por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el máximo organismo de planificación económica del país.
De cada cinco baterías, una nace en Jieshou
Cada año, Jieshou procesa más de 4 millones de toneladas de baterías usadas, aluminio y plásticos desechados. Esto permite producir 990 mil toneladas de plomo reciclado y más de 100 millones de baterías regeneradas. El impacto es tal que una de cada cinco baterías producidas en China tiene su origen en Jieshou, una cifra notable para un distrito sin reservas minerales y con una infraestructura limitada en el pasado.
“Construimos nuestra montaña de oro y plata sobre los residuos”, dicen los habitantes para resumir lo que el reciclaje ha significado para su comunidad.
Los chatarreros que sembraron la economía circular
Zhu Guixian, de 75 años, es testigo vivo de esta transformación. En la década de 1970 recorría pueblos vecinos en bicicleta recolectando baterías usadas. En casa, fundían el plomo y lo vendían para sobrevivir. Como él, miles de chatarreros fueron pioneros de una actividad que décadas después se convertiría en una industria moderna, y que ayudó a sacar a Jieshou de la lista de los distritos más pobres de la provincia.
Del reciclaje artesanal a una industria moderna
Con el tiempo y bajo la orientación científica del Gobierno, el reciclaje en Jieshou se industrializó. Surgieron y crecieron sectores como:
- Plomo reciclado
- Litio reciclado
- Plásticos reciclados
- Cobre reciclado
- Aluminio reciclado
Además de la llegada de grandes empresas, se consolidó una cadena industrial completa, capaz de atraer inversión, tecnología y empleo calificado.
El nuevo objetivo: baterías para vehículos eléctricos
Hoy, Jieshou apuesta por un nuevo frente: el reciclaje de baterías de litio para vehículos de nueva energía, un sector clave ante el rápido crecimiento de la movilidad eléctrica en China. Según Cao Wei, subdirector del comité de gestión de la Zona de Alta Tecnología de Jieshou, ya operan cuatro empresas especializadas, con una capacidad de reciclaje anual de hasta 520 mil toneladas.
Fábricas limpias, tecnología avanzada
En la planta de Anhui Nandu Huabo New Materials Technology, las baterías de litio pasan por líneas automáticas de trituración, cribado y purificación. Sistemas inteligentes ajustan parámetros en tiempo real, mientras técnicos monitorean los datos en un taller cuya limpieza contrasta con la idea tradicional de la chatarra.
La empresa ha invertido 800 millones de yuanes en el proyecto, con capacidad para procesar 70 mil toneladas de baterías de litio al año, además de producir materiales clave y recuperar cobre, aluminio y grafito.
Innovación, el nuevo motor de Jieshou
La expansión de la economía circular en Jieshou tiene un eje central: innovación tecnológica. Actualmente, el distrito cuenta con:
- 175 empresas de alta tecnología
- 18 “pequeñas gigantes” (pymes innovadoras reconocidas a nivel nacional)
- Número de patentes de invención por cada 10 mil habitantes: 34.78 (por encima del promedio provincial)
A esto se suma el uso de inteligencia artificial, robots industriales y fábricas inteligentes.
La “Kalundborg china”
Con una superficie similar a la de Kalundborg, Dinamarca, Jieshou aspira a convertirse en su versión china. El modelo se inspira en la Simbiosis de Kalundborg, el ejemplo más emblemático de ecología industrial en el mundo, donde los residuos de una empresa se convierten en recursos para otra. Así, Jieshou dejó atrás la etiqueta de “distrito pobre” y se posiciona como un referente de desarrollo sostenible basado en la economía circular.