El crédito bancario en México ha crecido de forma constante en las últimas décadas, pero se ha desacelerado recientemente debido a la pandemia de COVID-19 y las altas tasas de interés, según coincidieron directivos bancarios y especialistas durante la Convención Bancaria 2024. Destacaron que, pese a los desafíos, la banca operó en un ambiente de certidumbre y confianza durante el actual sexenio, sin cambios en las reglas del juego, lo que permitió la reactivación del negocio tras la crisis sanitaria.
Eduardo Osuna, vicepresidente y director general de BBVA México, reiteró que la banca mexicana está bien capitalizada y es sólida, cualidades que se valoran especialmente cuando resiste embates como la pandemia y apoya a sus clientes. Señaló que el sistema financiero mexicano no solo es sólido, sino también innovador y uno de los más invertidos a nivel global, alineado con las perspectivas de bancarización, demografía y crecimiento económico del país.
Actualmente, el sistema bancario mexicano es uno de los pocos en América Latina con perspectiva positiva según Moody's, junto con Paraguay, en contraste con Brasil, Chile y Colombia (perspectiva estable) y Argentina (negativa). Felipe Carballo, vicepresidente sénior de Instituciones Financieras en Moody's, destacó que México se perfila como uno de los sistemas bancarios más rentables de las economías grandes de la región.
Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, explicó que el otorgamiento de crédito depende de la actividad económica, las tasas de interés y las expectativas. Recordó que la pandemia provocó una caída del PIB de casi 9% en 2020, la peor desde la Gran Depresión, y que las tasas de interés alcanzaron un máximo histórico de 11.25% en la tasa objetivo de Banxico, lo que afectó el financiamiento. Aunque el consumo creció por remesas y transferencias, estos ingresos no sirven como referencia crediticia.
Sergio Luna, economista en jefe de Grupo Financiero Mifel, advirtió que el crédito bancario, que aún crece a tasas nominales anuales de 10%, podría ralentizarse debido al ciclo político electoral, afectando la demanda. No obstante, indicadores como la baja cartera vencida son favorables. La cartera de crédito total al sector privado creció solo 3.7% en términos reales desde el inicio del sexenio hasta diciembre de 2023, muy por debajo del 54.3% del gobierno de Peña Nieto y el 57.1% de Calderón. Como proporción del PIB, el financiamiento bancario cerró 2023 en 18.1%.



