Dos décadas de lucha incesante por la verdad y la dignidad
A veinte años exactos de la explosión en la mina Pasta de Conchos, ubicada en el estado norteño de Coahuila, el dolor y la exigencia permanecen tan vivos como el primer día. En aquel trágico suceso, ocurrido el 19 de febrero de 2006, 65 trabajadores mineros perdieron la vida, dejando tras de sí un legado de lucha y una herida abierta para sus seres queridos.
La voz de las familias: una demanda que no cesa
En entrevista exclusiva, Elvira Martínez Espinosa, viuda de Jorge Bladimir Muñoz Delgado, y su hija, Tania Yesenia Muñoz Martínez, expresan con firmeza que su principal reclamo sigue siendo el mismo desde hace dos décadas: la recuperación integral de los 38 cuerpos que aún permanecen bajo los escombros y una garantía plena de acceso a la verdad sobre lo sucedido.
"Para nosotros, este no es un capítulo cerrado", afirma Elvira Martínez. "Mientras un solo cuerpo no sea rescatado, nuestra lucha continúa. Exigimos justicia, dignidad y respeto para nuestros familiares".
Avances lentos y un camino por recorrer
Hasta la fecha, se han logrado recuperar 25 cuerpos de las profundidades de la mina. De estos, 23 ya han sido entregados a sus familias para su debido sepulcro, mientras que dos se encuentran actualmente en proceso de identificación forense. Sin embargo, la cifra que mantiene en vilo a las familias es la de los 38 trabajadores que faltan, entre los cuales se encuentra Jorge Bladimir Muñoz Delgado.
Tania Yesenia Muñoz comparte: "Vivimos el momento más intenso de nuestra lucha desde que comenzaron los trabajos de recuperación. Cada día es una batalla por la memoria de mi padre y por la de todos los que aún no regresan a casa".
Un reclamo histórico que trasciende las décadas
La tragedia de Pasta de Conchos no solo marcó un antes y un después en la seguridad laboral minera de México, sino que también se convirtió en un símbolo de la resistencia de las familias ante la adversidad. A lo largo de estos veinte años, han enfrentado obstáculos burocráticos, silencios institucionales y la lentitud de los procesos, pero su determinación no ha flaqueado.
Las exigencias centrales se mantienen inalterables:
- La recuperación completa de los 38 cuerpos pendientes.
- El acceso irrestricto a toda la información y la verdad sobre las causas de la explosión.
- Garantías de que tragedias similares no se repetirán en el futuro.
"No descansaremos hasta que cada uno de nuestros seres queridos sea dignamente sepultado", concluye Elvira Martínez, mientras su hija asiente con determinación. La lucha por Pasta de Conchos, a dos décadas de distancia, sigue siendo un grito de justicia que resuena en las conciencias de todo el país.