Grupo México mantiene deuda millonaria por derrame en Río Sonora
La empresa minera Grupo México aún tiene pendiente el pago de más de mil millones de pesos relacionados con el derrame tóxico ocurrido en el Río Sonora en 2014, según revelaron fuentes oficiales recientes. Este incidente, considerado uno de los mayores desastres ambientales en la historia reciente de México, continúa generando controversias y demandas por parte de las comunidades afectadas.
Detalles del derrame y sus consecuencias
El derrame se originó en una mina de cobre operada por la subsidiaria Buenavista del Cobre, liberando aproximadamente 40,000 metros cúbicos de lixiviados de sulfato de cobre en los afluentes del río. Esto contaminó gravemente el agua, afectando a miles de residentes en localidades como Bacanora y Ures, quienes han reportado problemas de salud y daños a la agricultura.
Las autoridades ambientales impusieron una multa inicial, pero Grupo México ha enfrentado retrasos en los pagos, alegando procesos legales y negociaciones en curso. A pesar de algunos avances en la remediación, como la construcción de plantas de tratamiento, la deuda restante supera los mil millones de pesos, según estimaciones actualizadas.
Impacto en las comunidades y el medio ambiente
El derrome ha tenido un impacto profundo en la región:
- Salud pública: Aumento de enfermedades relacionadas con la contaminación del agua.
- Economía local: Pérdidas significativas en la agricultura y la ganadería.
- Ecosistemas: Daños a largo plazo en la flora y fauna del Río Sonora.
Organizaciones de la sociedad civil y grupos ambientalistas han criticado la lentitud en la respuesta de la empresa y las autoridades, exigiendo transparencia y acciones más rápidas para compensar a las víctimas y restaurar el medio ambiente.
Perspectivas futuras y responsabilidades
Expertos en derecho ambiental señalan que este caso podría sentar un precedente para la regulación de la industria minera en México. Grupo México ha expresado su compromiso de cumplir con las obligaciones, pero los plazos exactos para el pago completo siguen siendo inciertos. Mientras tanto, las comunidades afectadas continúan luchando por justicia y reparación, destacando la necesidad de una mayor supervisión gubernamental en proyectos extractivos.



