Padres clausuran primaria en Ciudad Victoria tras violentas agresiones de alumno
La comunidad educativa de la primaria "María Isabel Mata Alvarado" en Ciudad Victoria, Tamaulipas, se encuentra en estado de emergencia tras una serie de agresiones violentas perpetradas por un estudiante contra sus compañeros, maestros y personal del plantel. Los padres de familia, desesperados por la falta de respuesta institucional, tomaron la drástica decisión de cerrar completamente la escuela este lunes, suspendiendo todas las actividades académicas hasta que las autoridades educativas presenten una solución definitiva.
Agresiones extremas que requirieron atención hospitalaria
Según testimonios recabados, el estudiante agresor, quien cursa el tercer grado en el grupo "A", ha cometido actos de violencia que han dejado secuelas físicas y emocionales en la comunidad escolar. Sergio Garza Segura, padre de una niña de ocho años que sería la más afectada, relató incidentes particularmente graves: "En una ocasión intentó clavarle un lápiz en la garganta y también la golpeó en la cabeza con un palo". Pero las víctimas no se limitan a los estudiantes; también maestros y conserjes han sufrido agresiones.
Uno de los casos más alarmantes involucra a una maestra que padecía una hernia y fue agredida por el menor, lo que provocó que tuviera que ser hospitalizada de emergencia y sometida a intervención quirúrgica. En total, quince familias han presentado quejas formales contra el estudiante, documentando un patrón de violencia que se extiende por aproximadamente un año, aunque las denuncias formales solo se realizaron hace tres meses.
Frustración ante la falta de respuesta institucional
Los padres han acudido a múltiples instancias en busca de ayuda: la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Secretaría de Educación, el DIF, la Procuraduría del Menor y la propia dirección escolar. Sin embargo, la respuesta ha sido insuficiente o nula. Garza explicó con frustración: "En estos tres meses no hemos recibido ninguna respuesta. La única institución que nos atendió fue la Comisión de Derechos Humanos, pero nos dijeron que la queja era improcedente".
La escuela intentó asignar un maestro de apoyo específico para el estudiante, pero este profesional solo duró un día en el cargo y decidió no regresar. Las autoridades educativas han argumentado un "choque de derechos" que les impediría tomar medidas más contundentes, mientras los padres señalan que "no pueden obligar a los padres a tomar medidas con su hijo, mientras tanto nuestros niños siguen sufriendo violencia".
Protesta que paralizó la escuela
Este lunes por la mañana, los padres implementaron un cierre total del plantel educativo. Colocaron lonas y cinta amarilla de "no pasar", además de estacionar vehículos para bloquear el acceso a la escuela ubicada en la colonia Lázaro Cárdenas. La medida extrema buscaba llamar la atención urgente de las autoridades sobre la grave situación.
Los manifestantes expresaron su disposición al diálogo con los padres del menor agresor, pero señalaron que estos se han mostrado reacios a colaborar. "No se puede dialogar con ellos, están completamente cerrados. El papá quiso agredir a golpes al director, y hay evidencias de ese tipo de agresiones", afirmó uno de los padres. Aunque desconocen si el niño padece alguna condición de salud específica, los manifestantes mostraron empatía hacia su situación: "Estamos conscientes de que el niño no tiene la culpa; al no atenderlo, al no darle las terapias que necesita, le están haciendo un daño".
Incertidumbre y posibles soluciones
La situación ha generado tal nivel de ansiedad entre las familias que varias están considerando retirar a sus hijos de la escuela. "Es insostenible, no estamos tranquilos, vivimos con la incertidumbre de que en cualquier momento pueda pasar algo grave a nuestros hijos", expresó uno de los padres afectados.
Finalmente, tras horas de protesta, autoridades escolares llegaron al lugar y propusieron realizar una reunión el próximo miércoles para abordar integralmente todos los problemas que enfrenta la comunidad educativa. Mientras tanto, la primaria permanece cerrada, sus aulas vacías testificando la desesperación de familias que exigen un entorno seguro para el desarrollo educativo de sus hijos.



