IPN descubre el origen cerebral del alzhéimer, un avance crucial para combatir la demencia
Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) han logrado un hito científico al identificar el "punto cero" de la enfermedad de Alzheimer, es decir, la región específica del cerebro donde se inicia el proceso neurodegenerativo que conduce al deterioro cognitivo. Este descubrimiento, publicado recientemente en la prestigiosa revista Brain Communications de la Universidad de Oxford, representa un paso fundamental para entender y eventualmente frenar esta condición, que se estima afectará a 150 millones de personas en el mundo para 2050.
La clave está en la corteza entorrinal: el epicentro del daño temprano
Según explicó el doctor Luna Muñoz, uno de los autores del estudio, la capa II de la corteza entorrinal, que actúa como vía de entrada al hipocampo, es el lugar donde comienza el daño en el alzhéimer. "Dicha zona es la que se deteriora primero y de manera más rápida, por lo que su afectación temprana impacta directamente en los procesos cognitivos", destacó el comunicado del IPN. Esta región cerebral es esencial para funciones como la memoria y la orientación espacial, lo que subraya su importancia en el desarrollo de la enfermedad.
¿Cómo se llegó a este hallazgo revolucionario?
El punto de partida para este descubrimiento fue el uso del anticuerpo Tau 423, un marcador molecular desarrollado por el profesor Claude Wischik en Inglaterra. Este anticuerpo detecta una modificación específica de la proteína tau, que hasta ahora solo se había vinculado al alzhéimer. "El anticuerpo 423 permite observar lesiones en etapas mucho más tempranas", señalaron los expertos. Al aplicarlo, los investigadores encontraron en la corteza entorrinal capa II una degeneración profunda, incluso antes de que otras áreas del hipocampo resultaran afectadas.
Hacia un diagnóstico temprano y no invasivo
Uno de los avances más prometedores de este estudio es la posibilidad de identificar alteraciones de la proteína tau en tejidos periféricos, como sangre y epitelio oral, mediante pruebas no invasivas. Los especialistas explicaron que en pacientes con alzhéimer, la proteína cambia de ubicación dentro de la célula, lo que podría convertirse en un biomarcador temprano para facilitar el diagnóstico oportuno. Hasta ahora, el diagnóstico definitivo solo podía confirmarse mediante estudios post mortem, pero con este hallazgo, los científicos buscan desarrollar métodos accesibles que permitan detectar la enfermedad en vida y en fases iniciales.
Este trabajo no solo aporta conocimiento fundamental sobre el origen del alzhéimer, sino que también abre nuevas vías para la investigación clínica y el desarrollo de terapias dirigidas. La comunidad científica celebra este logro del IPN, que podría transformar la lucha contra una de las enfermedades neurodegenerativas más devastadoras de nuestro tiempo.
