Conversatorio femenino en el IPN visibiliza caminos para niñas en ciencia y tecnología
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y como parte de la campaña "Politécnicas abriendo caminos", el Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizó un conversatorio donde destacadas científicas compartieron sus experiencias personales y profesionales. El evento, coordinado por Ana Cristina Olvera Peláez de la Agencia Informativa Conversus, tuvo como objetivo principal visibilizar los caminos posibles para que más niñas y jóvenes se acerquen a las vocaciones de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).
Tres trayectorias, un mismo propósito: inspirar a las nuevas generaciones
El panel contó con la participación de tres mujeres cuyas historias representan diferentes facetas del quehacer científico en México:
- Gloria Koenigsberger Horowitz, astrónoma de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pionera en la llegada del internet a México en 1989 e investigadora del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM.
- Abril Uriarte Arcia, ingeniera en computación nicaragüense, investigadora del Centro de Innovación y Desarrollo en Tecnología de Cómputo (Cidetec) del IPN, especializada en algoritmos e inteligencia artificial.
- Esmeralda Martínez Salgado, ingeniera en mecatrónica por la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) del IPN, influencer y divulgadora de las ingenierías desde plataformas digitales.
Un eclipse lunar que marcó una vocación astronómica
La doctora Gloria Koenigsberger abrió el conversatorio con una anécdota significativa de su infancia. A los 12 años, su padre la llevó a la azotea para observar un eclipse lunar, momento que definió su futuro profesional. "Mirar el cielo de noche ya era un evento, pero ver que a la Luna le pasaba algo... que se oscurecía... ahí dije: voy a ser astrónoma", recordó emocionada.
Su camino no fue fácil. Durante su formación, era la única mujer en física durante la preparatoria, y apenas dos en cálculo. Más tarde, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, tener 12 alumnas en un grupo se consideraba una cifra elevada. Un episodio decisivo ocurrió cuando su madre, deseando apoyarla aunque no entendía completamente la profesión, envió una carta a la Universidad Colgate en Estados Unidos. La misiva, escrita mientras preparaba la cena, llegó incluso con una mancha de aceite y un postscriptum que decía: "disculpe la mancha, estoy haciendo la ensalada para la cena".
Para sorpresa de ambas, el astrónomo Anthony F. Aveni, pionero mundial en arqueoastronomía, respondió directamente a Gloria con orientación académica y recomendaciones, convirtiéndose en su mentor para toda la vida. Ya como científica consolidada, Koenigsberger protagonizó uno de los hitos tecnológicos más importantes del país al participar directamente en traer Internet a México en 1989, demostrando que el liderazgo femenino también transforma la infraestructura científica nacional.
De Nicaragua a México: la pasión por los algoritmos y la inteligencia artificial
Por su parte, la doctora Abril Uriarte compartió cómo llegó a México desde Nicaragua movida por su pasión por los algoritmos y el deseo de entender cómo funciona la Inteligencia Artificial. "Siempre fui muy buena en matemáticas, física y química... pero horrible para memorizar fechas y lugares. No memorizo. Si entiendo la lógica de algo, nunca se me olvida", aseguró con convicción.
Aunque desde niña supo que estudiaría una ingeniería, no siempre se vio como científica. Trabajó varios años antes de decidir hacer una maestría, movida por un interés personal más que por buscar un referente. "Quería aprender y saber cómo funcionaban las cosas, no que me las dieran hechas", confesó durante su intervención.
Uno de los trabajos que más la marcó fue una investigación en la que aplicó modelos de Inteligencia Artificial para analizar patrones asociados al riesgo de suicidio, un proyecto complejo y profundamente humano que le mostró cómo la tecnología puede salvar vidas cuando se dirige al bienestar social. Su mayor impulso vino desde casa, donde su padre repetía una frase que la marcó para siempre: "Ustedes no van a depender de ningún hombre; tienen que prepararse para valerse por sí mismas."
La ingeniería mecatrónica encuentra su voz en las redes sociales
Esmeralda Martínez, creadora de contenido y egresada de Ingeniería Mecatrónica, compartió cómo inició su camino en la ingeniería y por qué decidió divulgarla en redes sociales. Aunque en algunas clases llegó a ser la única mujer entre 40 estudiantes, recuerda que siempre contestaba correctamente las preguntas, incluso cuando el profesor la cuestionaba constantemente por ser mujer.
"Sí da coraje, pero siempre me fue bien. En la vocacional había más chicas, pero en ingeniería solo éramos como siete por clase", detalló con franqueza. A diferencia de las otras ponentes que asistieron a la universidad años antes, contó que no sufrió acoso en los pasillos de su escuela y reconoció ese cambio como un avance importante.
Su motivación para crear contenido nació luego de un evento decisivo. "El techo de mi gimnasio se cayó. Pensé que la vida es muy corta para no hacer lo que te gusta. Y me lancé a hacer videos de ingeniería de forma divertida", indicó. Convencida de que compartir conocimiento también puede salvar, acompañar e inspirar, su historia recordó al público que las vocaciones no siempre nacen en el salón de clase, sino que a veces surgen de los sacudones de la vida.
Brechas persistentes y un llamado a la acción
Las tres ponentes coincidieron en que el sesgo de género en las ciencias es real, aunque hoy se manifiesta de manera distinta, y que la representación importa profundamente. Tener mujeres visibles en la ciencia transforma la manera en que las niñas se imaginan su futuro.
Koenigsberger Horowitz recalcó que esos sesgos explican por qué históricamente ha habido pocas mujeres en áreas como la física y la ingeniería, pero celebra que hoy existan más programas y participación femenina. Uriarte Arcia reconoció que no ha vivido discriminación directa, pero sí conoce casos dentro de la universidad. "Creo que el mayor sesgo viene de la sociedad. Hay que trabajar ahí para que más niñas y adolescentes se interesen en la ciencia", advirtió con preocupación.
Martínez Salgado destacó que, aunque la discriminación ha disminuido, las cifras siguen mostrando desigualdad. "En México, el 30 por ciento de quienes hacen ciencia son mujeres. En ingeniería apenas el 27 por ciento", indicó con datos concretos que evidencian la brecha persistente.
El conversatorio culminó con un mensaje poderoso nacido de tres realidades distintas pero profundamente conectadas: la curiosidad es un motor que no distingue géneros; la igualdad comienza en casa, en la escuela y en los espacios cotidianos; la ciencia necesita más modelos femeninos visibles; y aunque la lucha por la equidad no está terminada, hoy existen más caminos abiertos para las próximas generaciones de científicas mexicanas.
