División en la UAEM: Marchas enfrentadas por muerte de Kimberly Ramos en Morelos
Las calles de Cuernavaca fueron testigo este martes de una profunda división dentro de la comunidad universitaria, con dos marchas simultáneas pero opuestas que reflejaron la crisis institucional en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) tras la muerte de la estudiante Kimberly Jocelyn Ramos.
Dos protestas, dos realidades enfrentadas
Mientras un contingente oficialista, encabezado por la rectora Viridiana León Hernández y líderes sindicales, marchaba con consignas tímidas exigiendo justicia, otro contingente estudiantil avanzaba vigorosamente al grito de "¡Destitución, destitución!", demandando la renuncia de la máxima autoridad universitaria por su falta de respuesta y sensibilidad ante la crisis de inseguridad que culminó con la desaparición y muerte de Kimberly.
La estudiante de la Facultad de Contaduría fue reportada como desaparecida el 20 de febrero y localizada sin vida once días después, el 2 de marzo, en una zona boscosa de la colonia Chamilpa, al norte de Cuernavaca. Este trágico suceso se produjo en una semana marcada por múltiples incidentes de inseguridad en el campus, incluyendo un intento de secuestro de dos jóvenes y varios asaltos.
La protesta oficial: asistencia obligada y desgano
El contingente oficial, que según reportes policiales reunió a aproximadamente 700 personas, inició con retraso en la avenida Morelos. La mayoría de los asistentes vestía de blanco y portaba gorra y rosa blanca como muestra de unidad, pero testimonios recabados revelaron una realidad diferente:
- Trabajadores fueron obligados a asistir bajo amenaza de pasar lista
- Empleados sin contrato fijo buscaban "ganar puntos" asistiendo a convocatorias sindicales
- Algunos asistentes actuaban como en una celebración, tomándose selfies y sonriendo
- La mayoría se mostraba desganada y desmotivada
Durante la marcha, la rectora Viridiana León concedió entrevistas a medios donde aseguró que se han activado acciones de seguridad, incluyendo acceso a videos de vigilancia, coordinación con autoridades y colaboración con la UNAM. "No hay una política de tolerancia hacia actos flagrantes o delictivos", declaró, añadiendo que evalúan a la empresa de seguridad, aumentarán rondines y activarán botones de alarma.
La protesta estudiantil: indignación y temor a represalias
Paralelamente, el contingente estudiantil partió del campus Chamilpa, donde mantienen una toma indefinida y un campamento en la planta baja de la rectoría. Los manifestantes, muchos vestidos de negro y con rostros cubiertos por temor a represalias, portaban cartulinas con mensajes contundentes:
- "Nos falta Kim"
- "Ni la universidad ni el Estado cuida a sus estudiantes"
- "Salimos a estudiar, no a desaparecer"
- "Justicia para Kimberly"
Los estudiantes enfatizaron que su movimiento se fundamenta en los derechos constitucionales a la libertad de expresión, reunión y protesta social, y advirtieron que no liberarán el espacio ocupado sin una mesa de diálogo directa con la rectora. Rechazaron categóricamente la criminalización de sus protestas y reiteraron que sus movilizaciones serán pacíficas.
Escalada de tensión en el Zócalo
Al llegar al Zócalo de Cuernavaca, la protesta estudiantil escaló en tensión cuando un grupo de jóvenes con rostros cubiertos intervino el Palacio de Gobierno con pintas y consignas con el nombre de Kimberly, además de pegar cartulinas que decían "UAEM cómplice" y "Viridiana renuncia".
El incidente se agravó cuando algunos trabajadores del Gobierno del Estado se burlaron de los manifestantes desde las ventanas, hecho que fue grabado y difundido en redes sociales, provocando que algunos jóvenes lanzaran botellas con agua. En medio de la confrontación, se rompieron algunos cristales, alimentando la narrativa de criminalización de la protesta que circuló ampliamente en medios afines al poder.
Organizadores estudiantiles consultados no descartaron la posibilidad de que se haya tratado de un grupo de choque infiltrado para desvirtuar la movilización y desacreditar el movimiento.
Contexto de descontento acumulado
La indignación estudiantil no surge únicamente de la muerte de Kimberly, sino de un patrón de desatención institucional. Familiares de la joven han denunciado la actitud indiferente e insensible que adoptaron la rectora y otras autoridades universitarias cuando reportaron la desaparición, sin mostrar solidaridad ni acompañamiento.
Además, los estudiantes señalan el incumplimiento por parte de la rectora de los acuerdos de la minuta firmada el 27 de febrero, que tenía como objetivo dar seguimiento a las demandas para atender la crisis de inseguridad. La determinación de mantener el plantón indefinido se tomó también tras una campaña de desprestigio contra dos jóvenes que han encabezado protestas, la difusión de videos por la UAEM mostrando la intervención en la rectoría, y declaraciones de la rectora calificando a los manifestantes como violentos.
La gobernadora Margarita González Saravia agregó combustible al conflicto al señalar que en las protestas intervenían intereses políticos, profundizando la polarización en un contexto donde la seguridad de los estudiantes se ha convertido en la principal demanda de una comunidad universitaria dividida entre la lealtad institucional y la exigencia de cambios profundos.
