Estudiantes del CIDE toman oficinas directivas tras nombramiento polémico de ex director
Estudiantes del CIDE toman oficinas tras nombramiento de ex director

Estudiantes del CIDE toman oficinas directivas en protesta por nombramiento polémico de ex director

La comunidad estudiantil del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) ha llevado a cabo una intervención en las oficinas de dirección, como respuesta al nombramiento y posterior gestión del ex director José Romero Tellaeche. Este movimiento surge tras años de tensiones y conflictos internos que han sacudido a una de las instituciones académicas más prestigiosas de México.

Un nombramiento atípico y sus consecuencias

José Romero Tellaeche asumió la dirección del CIDE en 2021, tras la salida de Sergio López-Ayllón. Su llegada fue considerada atípica, ya que no era profesor de la institución, rompiendo con una tradición de décadas donde los directores provenían de las propias filas del centro. La elección, realizada por la entonces directora del Conacyt, Elena Álvarez-Buylla, se enmarcó en una serie de cambios en los Centros Públicos de Investigación bajo el nuevo gobierno, algunos de los cuales fueron controvertidos y generaron fuertes presiones políticas.

Desde el inicio, el proceso de selección de Romero Tellaeche careció de transparencia y se basó en lo que muchos calificaron como una ilegalidad institucional sin precedentes en el extinto Conacyt. Su gestión, que duró aproximadamente cuatro años, se caracterizó por una serie de problemas que erosionaron la confianza y estabilidad del CIDE.

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Conflictos y denuncias durante su administración

La administración de Romero Tellaeche no solo fue impopular, sino que también enfrentó numerosas acusaciones de mala gestión. Entre los hechos más destacados se encuentran:

  • Plagios académicos: Se evidenció que Romero Tellaeche cometió plagios en sus publicaciones, dañando su credibilidad como académico.
  • Acoso y hostigamiento: Estudiantes y profesores reportaron casos de acoso, creando un ambiente laboral tóxico dentro de la institución.
  • Destitución arbitraria: Varios académicos fueron removidos de sus puestos en el cuerpo colegiado, incluyendo a miembros del programa Investigadores por México.
  • Pérdida patrimonial: La sede del CIDE en Aguascalientes sufrió una disminución en su patrimonio debido a malas decisiones administrativas.
  • Demandas legales: Romero Tellaeche demandó a una académica y a un medio de comunicación por "daño moral", en respuesta a críticas sobre su gestión.

Estos eventos provocaron un rechazo generalizado entre docentes, trabajadores y, especialmente, estudiantes, quienes organizaron manifestaciones, mítines y plantones para denunciar las arbitrariedades de la dirección.

Testimonios desde dentro: el impacto en la comunidad académica

En entrevista para Ciencia por México, los ex académicos del CIDE Sonja Wolf y Edgar Guerra, miembros de Siintracatedras, compartieron sus experiencias durante los difíciles años de la gestión de Romero Tellaeche. Para Edgar Guerra, esta administración no solo careció de legitimidad normativa, sino que también fracasó en aspectos académicos, administrativos, sindicales y financieros.

"Su gestión obedeció a la consigna política de una persona que llega a esta dirección para cambiar políticamente la institución", afirmó Guerra. Añadió que, aunque los cambios de visión política son viables, no deben hacerse en detrimento de la estructura y función institucional. "Terminó siendo un fracaso rotundo, dejando a la institución en crisis y con conflictos internos, violencia, acoso y hostigamiento laboral".

Por su parte, Sonja Wolf destacó cómo el trabajo crítico del CIDE fue visto como un tema de conflicto por la nueva dirección y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo que resultó en una disminución del financiamiento y la renovación de contratos para los Cátedras Conacyt. "Esto realmente dejó un impacto muy fuerte en las actividades del CIDE, no solamente en las contrataciones que Romero hizo, sino también en las que se dejaron de hacer", señaló.

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Consecuencias y esperanzas de recuperación

La destitución de Romero Tellaeche, solicitada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), se logró tras una intensa presión de la comunidad académica y estudiantil. Incluso, se reportó que Rosaura Ruiz, titular de la SECIHTI, enfrentó la agresividad de Romero en reuniones, según testimonios del académico Jean Meyer.

Ahora, con Lucero Ibarra Rojas asumiendo la dirección del CIDE, la comunidad espera recuperar lo perdido y cesar la violencia laboral. "Para todos los académicos que todavía laboran en el CIDE, pero también para las personas que se han ido, ha sido una noticia bienvenida", expresó Sonja Wolf.

Sin embargo, los problemas heredados persisten. Edgar Guerra, ahora en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, y Sonja Wolf, quien no logró insertarse en FLACSO debido a trabas administrativas del Conahcyt, son ejemplos de las consecuencias negativas de esta gestión. Wolf incluso presentó una demanda laboral para recuperar su plaza y el dinero adeudado, enviando un mensaje claro sobre el trato a los investigadores.

La comunidad de Investigadoras e Investigadores por México, antes Cátedras Conacyt, jugó un papel crucial en el CIDE antes de la llegada de Romero Tellaeche, contribuyendo en producción académica, docencia y proyección institucional. Su expulsión, calificada como arbitraria y vengativa, dejó un vacío significativo. "Esperemos que, con la nueva administración, haya un proceso de acercamiento y reintegración", concluyó Guerra.

En este contexto, la intervención de los estudiantes en las oficinas directivas no es solo un acto de protesta, sino un llamado a la defensa de la integridad académica y la transparencia en una de las instituciones más emblemáticas de México.