El Servicio Exterior Mexicano: ¿Destierro disfrazado para funcionarios incómodos?
Servicio Exterior: ¿Destierro para funcionarios incómodos?

La imagen internacional de México: ¿Una prioridad secundaria en el servicio exterior?

La Ley del Servicio Exterior Mexicano establece en su capítulo VI, artículo 28, los requisitos formales para quienes aspiran a representar al país en el extranjero a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Según la normativa, los candidatos deben ser aptos para el servicio diplomático, contar con formación específica y someterse a exámenes de cultura general orientados a las relaciones internacionales, demostrar dominio del inglés, pasar evaluaciones médicas y psicológicas, completar cursos especializados en el Instituto Matías Romero y cumplir con un periodo de experiencia práctica dentro de la propia secretaría.

Una práctica histórica que desdice la ley

Sin embargo, esta ley parece quedar en segundo plano cuando se trata de "desterrar", "premiar" o "justificar" el traslado de funcionarios que ya no son deseados en territorio nacional. En lugar de seguir los procedimientos establecidos, se opta por enviarlos allende las fronteras, donde no "hagan mosca" ni intervengan en asuntos internos. Esta práctica no es nueva y tiene antecedentes recientes que ilustran el fenómeno.

Ejemplos claros incluyen al ex fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, actualmente en Alemania, y al ex secretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien se encuentra en Ginebra. A esta lista se sumaba, hasta hace poco, el caso de Marx Arriaga, hasta el viernes director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

El conflicto de Marx Arriaga: Un caso paradigmático

Arriaga fue cesado de sus funciones por el titular de la SEP, Mario Delgado, tras negarse hace meses a una actualización de los libros de texto y desatar una guerra interna contra el secretario. Según relatos, la situación escaló hasta convertirse en una escena de "novela" dentro de las instalaciones de la dependencia, con Delgado, "con el sartén por el mango", invitándolo a desalojar su oficina.

En declaraciones del sábado, Delgado explicó que, ante la oposición de Arriaga a realizar cambios en los libros de texto, se le ofreció trasladarse a otras áreas de la SEP o aceptar un cargo fuera de México, específicamente "en un país latinoamericano", opción que también rechazó. El secretario aclaró que "llegamos a un acuerdo, de que si no presentaba él su renuncia el 15 de febrero, él mismo sugirió que procediéramos legalmente para hacer el cambio".

Reflexiones sobre el verdadero propósito del servicio exterior

Este episodio sirve como una demostración fehaciente de lo que ha significado históricamente el Servicio Exterior Mexicano a lo largo de múltiples administraciones y décadas. Más allá de los requisitos formales, parece prevalecer un uso instrumental de los cargos en el exterior como mecanismo de gestión de conflictos internos, relegando la imagen internacional de México a un plano secundario.

La pregunta que surge es inevitable: ¿se prioriza la idoneidad diplomática o la conveniencia política al momento de designar representantes en el extranjero? Los casos mencionados sugieren que, en ocasiones, la segunda opción gana terreno, poniendo en entredicho la integridad y el propósito fundamental del servicio exterior.