Macacos de la UNAM sincronizan movimientos con música, revelando capacidad cerebral
Macacos sincronizan movimientos con música, según estudio UNAM

Macacos demuestran capacidad para sincronizar movimientos con ritmos musicales en estudio de la UNAM

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha revelado que los macacos pueden sincronizar sus movimientos con ritmos musicales, un hallazgo que amplía significativamente el conocimiento sobre las capacidades de los primates. Durante años, se consideró que el baile era una práctica exclusiva de los humanos y algunas aves, pero esta investigación sugiere que los primates poseen una maquinaria cerebral audiomotora capaz de vincular sonido y movimiento.

Detalles del experimento con los macacos Gil y Tomás

Los investigadores Luis Prado y Juan Pablo Márquez, del Instituto de Neurobiología en el campus Juriquilla, trabajaron con dos macacos machos adultos llamados Gil y Tomás. Estos animales ya contaban con entrenamiento previo en tareas de sincronización rítmica. En un laboratorio acondicionado, los especialistas registraron la actividad neuronal de los macacos mientras realizaban movimientos coordinados en respuesta a distintos estímulos auditivos.

El estudio se basó en investigaciones anteriores, como la del doctor Hugo Merchant en 2019, que demostró que los macacos podían sincronizarse de forma predictiva con el ritmo constante de un metrónomo bajo un esquema de recompensa. A partir de ello, surgió la hipótesis de que también podrían sincronizarse con ritmos más abstractos, como los presentes en la música.

Música utilizada y resultados del experimento

Para el experimento, se eligieron tres piezas musicales con tempos similares a los que los animales ya conocían:

  • You’re the First, the Last, My Everything, de Barry White
  • New England, de Billy Bragg
  • Passe et medio/Den iersten gaillar, de Josquin des Prez

Los científicos sustituyeron gradualmente el sonido regular del metrónomo por estímulos más largos y complejos hasta llegar a música continua. Los macacos lograron identificar un pulso dentro de cada pieza y sincronizar movimientos rítmicos, principalmente con la mano.

Implicaciones del hallazgo y diferencias con el baile humano

El equipo plantea que los primates poseen una maquinaria cerebral audiomotora capaz de sincronizar movimiento y sonido, aunque requieren entrenamiento para activarla. Este hallazgo abre la puerta a nuevas investigaciones sobre el llamado "reloj rítmico" del cerebro y su posible aplicación en terapias motoras.

Dentro de la investigación, se midieron dos parámetros: la fase de respuesta (el momento exacto donde el animal percibe el ritmo) y el periodo (la regularidad del intervalo). Ambos macacos lograron mantener intervalos constantes y ajustarse a cambios en las piezas musicales. Sin embargo, a diferencia de los humanos, los macacos no sintieron placer o alegría al bailar, ya que esta conducta estaba guiada por recompensas externas, como gotas de jugo.

Este estudio marca un hito en la comprensión de las capacidades cognitivas de los primates y sugiere que la sincronización rítmica podría no ser tan exclusiva como se pensaba anteriormente.