UNAM despliega protocolo integral para prevenir autolesiones y riesgo de suicidio en su comunidad estudiantil
La Universidad Nacional Autónoma de México ha anunciado formalmente la implementación de un protocolo especializado para la detección, atención y seguimiento de casos de autolesión o riesgo de suicidio en todos sus planteles y dependencias académicas. Esta iniciativa responde directamente a las secuelas emocionales persistentes de la pandemia y al impacto documentado de las redes sociales en el bienestar psicológico de los jóvenes universitarios.
Cuatro niveles de clasificación para una intervención precisa
El protocolo establece un sistema de cuatro niveles de riesgo, diseñado para actuar con rapidez y proporcionar el apoyo psicológico adecuado según la gravedad de cada situación:
- Nivel leve: Caracterizado por sentimientos de tristeza y pensamientos suicidas poco frecuentes. Requiere apoyo psicológico para atención oportuna y prevención.
- Nivel moderado: Identificado por pensamientos intrusivos sobre la muerte durante períodos de hasta seis meses, sin intenciones reales de morir, acompañados de autolesiones leves a moderadas.
- Grado alto: Vinculado con dolor emocional intenso, altos niveles de estrés, desolación, amenazas suicidas definidas, intentos de suicidio y autolesiones moderadas a graves.
- Categoría muy alta: Relacionada con autolesiones con intenciones suicidas claras e intentos de suicidio considerados letales.
Mecanismos de reporte y principios de actuación
La universidad ha especificado que, ante situaciones detectadas dentro de instalaciones universitarias, se debe realizar el reporte inmediato a través de dos canales principales:
- La aplicación móvil SOS UNAM, diseñada específicamente para emergencias.
- La Línea de Reacción Puma, disponible para atención psicológica urgente.
Además, la institución ha emitido recomendaciones cruciales para la comunidad universitaria:
- Actuar siempre con empatía y comprensión hacia la persona en riesgo.
- Evitar completamente juzgar o estigmatizar a quienes manifiestan estas problemáticas.
- Abstenerse de grabar o difundir este tipo de situaciones, protegiendo la integridad de los afectados y facilitando la atención médica especializada.
Este protocolo representa un avance significativo en la política de salud mental de la máxima casa de estudios, reconociendo la vulnerabilidad emocional de la población estudiantil en el contexto actual y estableciendo mecanismos institucionales para su protección integral.



