Denuncian uso desmedido de la fuerza en manifestación universitaria
Un grupo de estudiantes, académicos y trabajadores de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) ha levantado la voz para denunciar lo que califican como una represión policial durante una protesta pacífica realizada este martes en las instalaciones de la rectoría, ubicada en Chilpancingo. Los manifestantes se congregaron para expresar su rechazo a la gestión del rector Javier Saldaña Almazán, a quien acusan de una serie de irregularidades administrativas y falta de transparencia.
Detalles del operativo y testimonios de los afectados
Según los relatos de los participantes, elementos de la Policía Estatal de Guerrero y fuerzas de seguridad universitarias intervinieron de manera abrupta para dispersar la concentración. Testigos presenciales reportaron el uso de gas lacrimógeno y golpes con porras, resultando en al menos cinco personas con lesiones menores que requirieron atención médica básica en el lugar. "Llegamos de manera pacífica a ejercer nuestro derecho a la protesta, pero la respuesta fue violenta y desproporcionada", declaró una estudiante de la Facultad de Derecho que prefirió mantener su nombre en reserva por temor a represalias.
Los organizadores de la movilización señalaron que la protesta se enmarca dentro de una serie de exigencias hacia la administración de Saldaña Almazán, entre las que se incluyen:
- La rendición de cuentas sobre el uso de los recursos financieros de la institución.
- La mejora de las condiciones laborales para el personal académico y administrativo.
- La solución a la falta de infraestructura educativa en varios campus.
- La apertura de canales de diálogo genuinos con la comunidad universitaria.
Postura de las autoridades y contexto institucional
Hasta el momento, la rectoría de la UAGro no ha emitido un comunicado oficial sobre los hechos, mientras que la Secretaría de Seguridad Pública del estado se limitó a afirmar que su intervención tuvo como objetivo "garantizar el orden y la seguridad" en la zona, sin profundizar en los métodos empleados. Cabe recordar que Javier Saldaña Almazán asumió el cargo de rector en 2019 y su gestión ha estado marcada por recurrentes tensiones con sectores de la comunidad universitaria, quienes lo acusan de prácticas autoritarias y de un manejo opaco de las finanzas.
Esta no es la primera vez que se registran incidentes de esta naturaleza en la UAGro. En los últimos dos años, se han documentado al menos tres protestas similares que culminaron con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, reflejando un clima de creciente descontento y polarización al interior de una de las instituciones de educación superior más importantes del estado de Guerrero.
Organizaciones defensoras de derechos humanos, como el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, ya han anunciado que darán seguimiento al caso y exigirán una investigación exhaustiva para determinar posibles responsabilidades por el uso excesivo de la fuerza. La situación pone en evidencia los desafíos que enfrenta la vida democrática dentro de las universidades públicas mexicanas y la necesidad de resolver los conflictos a través del diálogo y el respeto a los derechos fundamentales.
