La tormentosa dirección de José Romero Tellaeche en el CIDE
La llegada de José Romero Tellaeche como director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en 2021, tras la salida de Sergio López-Ayllón, generó inmediata controversia. Romero, una figura ajena a la comunidad académica del centro, fue nombrado por la entonces directora del Conacyt, Elena Álvarez-Buylla, en un proceso que nunca alcanzó legitimidad transparente y que recurrió a irregularidades institucionales sin precedentes en el extinto Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Un nombramiento atípico en medio de cambios políticos
La elección de Romero Tellaeche se enmarcó dentro de una serie de modificaciones en las direcciones de los Centros Públicos de Investigación durante el nuevo gobierno. Mientras algunos cambios fueron sutiles en su alineación política, otros como los ocurridos en el INAOE, CICY e Inecol transcurrieron bajo amenazas y fuerte presión. Sin embargo, ningún caso resultó tan complejo y explosivo como el del CIDE.
Desde el inicio, la gestión de Romero arrastró problemas de legitimidad. No era profesor de la institución, algo institucionalmente viable pero atípico en una comunidad tan pequeña que tradicionalmente había sido dirigida por alguien de sus propias filas. Esta anomalía marcó el tono de lo que vendría después.
Conflictos, acusaciones y resistencia interna
La impopularidad de Romero Tellaeche se evidenció rápidamente. Según testimonios, incluso la titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), Rosaura Ruiz, habría sufrido su agresividad. El académico Jean Meyer relató a "El Universal" cómo, en una reunión en diciembre pasado, Romero interrumpió en tres ocasiones a Ruiz, mostrando lo que calificó como intolerancia y misoginia.
Los problemas se multiplicaron: plagios en publicaciones académicas, mal manejo administrativo, acoso a estudiantes y profesores, destituciones arbitrarias en el cuerpo colegiado, pérdida de patrimonio en la sede de Aguascalientes e incluso demandas por "daño moral" contra académicos y medios que criticaban su gestión.
La respuesta de la comunidad académica
Estas acciones provocaron el rechazo masivo de docentes, trabajadores y, especialmente, estudiantes. La comunidad del CIDE organizó manifestaciones, mítines, plantones y toda acción colectiva posible para denunciar las arbitrariedades de la dirección. La presión culminó con la destitución de Romero Tellaeche solicitada desde la SECIHTI hace algunas semanas.
Testimonios desde dentro: Sonja Wolf y Edgar Guerra
Para documentar el cisma provocado por la gestión ilegal e impopular de Romero, los ex académicos del CIDE Sonja Wolf y Edgar Guerra, miembros de Siintracatedras, compartieron sus experiencias en entrevista para Ciencia por México.
Edgar Guerra, ahora en el programa Investigadores por México en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, señaló que la gestión de Romero "no debió ser, no sólo porque su nombramiento no se apegó a la normatividad del CIDE, sino que además su gestión durante estos cuatro años no destacó en lo académico ni en lo administrativo ni en lo sindical ni en lo financiero".
"Su gestión obedeció a la consigna política de una persona que llega a esta dirección para cambiar políticamente la institución", afirmó Guerra, quien añadió que aunque el cambio de visión política en las instituciones es viable, no puede hacerse en detrimento de su estructura y función.
La administración de Romero, según Guerra, "fue un intento de darle un giro de tuerca a esta institución en términos políticos, pero terminó siendo un fracaso rotundo. Además, no sólo dejó a la institución en una situación de crisis en todas sus dimensiones, sino que además la dejó con muchos conflictos internos, con muchas situaciones de violencia, de acoso y de hostigamiento laboral".
El impacto en la investigación y los programas académicos
Sonja Wolf, también ex académica del Programa de Política de Drogas del CIDE, recordó cómo el trabajo crítico del centro fue tomado por la nueva dirección y el gobierno federal como un tema de conflicto. Esto resultó en la disminución de financiamiento y la no renovación de contratos del programa Cátedras Conacyt, vulnerado durante la gestión de Elena Álvarez-Buylla.
"Esto realmente dejó un impacto muy fuerte en las actividades del CIDE, no solamente en las contrataciones que Romero hizo, sino también en las contrataciones que se dejaron de hacer y en la tergiversación de los procesos y de las reglas que habían existido" explicó Wolf. "Entonces el impacto se dio en muchos sentidos y fue grave para la institución y la comunidad, para profesores, estudiantes y personal administrativo".
Las consecuencias para los investigadores
Tanto Wolf como Guerra, junto con otros colegas que padecieron las "trampas administrativas" del Conahcyt (Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías), enfrentaron dificultades para colocarse en otras instituciones después de su salida del CIDE.
Wolf no logró insertarse en FLACSO debido a que Conahcyt no firmó el convenio de colaboración correspondiente, perdiendo su lugar dentro del programa por los "laberintos administrativos" del consejo. Como muchos otros académicos, presentó una demanda laboral. "A estas alturas, tengo otro trabajo porque siempre hay que seguir adelante, pero la demanda sigue no sólo para ver si puedo recuperar esta plaza, sino también porque Conahcyt me debe dinero" señaló.
Guerra enfatizó que la comunidad de Investigadoras e Investigadores por México, antes Cátedras Conacyt, tuvo una presencia e incidencia muy importante dentro del CIDE antes de la llegada de Romero Tellaeche. "Su contribución fue muy importante en todos los sentidos: producción académica, participación en la vida institucional, docencia, proyección del CIDE". Por ello, subrayó que su expulsión fue "arbitraria, discrecional y una venganza política por parte de la administración de Romero".
Nuevas esperanzas con Lucero Ibarra Rojas
Con el cambio de dirección en el Centro Público de Investigación y la llegada de Lucero Ibarra Rojas a la cabeza, la comunidad académica espera recuperar mucho de lo perdido, incluyendo el cese de la violencia laboral.
"Creo que para todos los académicos que todavía laboran en el CIDE, pero también para las personas que se han ido de la institución –muchas a lo largo de los años–, ha sido una noticia bienvenida, en el sentido de que nos alegra que finalmente se pueda recuperar la institución y la labor que se había hecho en el CIDE" señaló Sonja Wolf.
Guerra expresó su esperanza de que, con la nueva administración del CIDE, "haya un proceso de acercamiento con el programa y que nuevamente puedan las y los compañeros que así quisieran se reintegren a su vida institucional".
La gestión de Romero Tellaeche en el CIDE se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de la política científica mexicana en los últimos años, dejando una institución fracturada que ahora busca reconstruirse bajo nueva dirección.



