El diagnóstico que cambió todo
Marc Cucurella, defensa indiscutible de la selección española, enfrenta su mayor desafío fuera del campo: el autismo de su hijo Mateo. El futbolista reconoció que las victorias deportivas palidecen frente a los pequeños avances del niño. Cada nueva palabra o interacción de Mateo representa un triunfo monumental para la familia.
El camino comenzó cuando Mateo cumplió trece meses. Claudia, pareja de Cucurella, notó comportamientos inusuales: el niño no respondía a su nombre y evitaba el contacto visual. Las visitas a especialistas fueron frustrantes, sin respuestas claras. "Volvíamos a casa cada día llorando", confesó el jugador.
El diagnóstico y la adaptación
Finalmente, los neurólogos confirmaron el trastorno del espectro autista. La pareja tomó decisiones drásticas: cambiaron de país para encontrar la institución educativa adecuada. Las terapias cognitivas y de lenguaje sustituyeron los paseos comunes. "Un hijo autista no entiende las cosas como los demás. Hay que aprender a entenderlo a él", afirmó Cucurella.
El proceso fortaleció la relación de la pareja. Claudia describió: "Esto te separa o te une. Nosotros nos unimos muchísimo". Mientras Cucurella disputa la Final del Mundial con España, su mente prioriza la resistencia emocional que exige el autismo de su hijo.



