Mikhal Dekel honra la ayuda musulmana a judíos durante el Holocausto en su libro
Mikhal Dekel honra ayuda musulmana a judíos en Holocausto

La escritora israelí Mikhal Dekel publica en español su novela Los niños de Teherán (Aguilar), donde entrelaza la memoria familiar con la investigación histórica para arrojar luz sobre un episodio poco conocido del Holocausto: la ayuda que los musulmanes brindaron a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Una historia de supervivencia y exilio

Dos tercios del millón de judíos polacos que lograron salvarse del exterminio nazi encontraron refugio en Asia Central, en tierras musulmanas. Entre cinco y seis mil de ellos fueron acogidos por Irán, incluidos aproximadamente mil niños. Entre esos menores se encontraban Hannan Teitel, padre de Mikhal Dekel, y su tía Regina. Tras huir de Polonia, fueron enviados a campos soviéticos de trabajos forzados y desde allí iniciaron un viaje hacia Uzbekistán y Kazajistán.

Un grupo excepcional de casi mil niños fue evacuado en transporte militar hacia Irán; posteriormente cruzaron la India rumbo a Palestina, bajo el Mandato Británico, en busca de una nueva vida.

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El origen del libro

“El libro empezó con la historia y después llegó la cuestión personal. Quería saber si era cierto que Irán había salvado a mi padre y, especialmente, en el contexto de que Irán e Israel eran enemigos. Hacía esa pregunta y nadie me la podía contestar”, relata la narradora israelí en entrevista.

“Entonces me interesó buscar esa respuesta. Y ya no era sólo acerca de Irán, sino también de la antigua Unión Soviética, Uzbekistán, Palestina, India, Polonia. Y también de las organizaciones que daban ayuda a los refugiados.”

“A través de todo esto, aprendí acerca de mi padre, lo conocí más y a la ciudad donde creció. La historia se convirtió en personal, y lo personal en historia. Fue algo orgánico”, comenta la doctora en Literatura Comparada por la Universidad de Columbia.

“Psicológicamente fue muy difícil, porque aprendí del sufrimiento que hubo y por el cual pasó mi padre. Lloré por él. Y también fue triste que él ya había muerto cuando escribí este libro, falleció en 1993”, confiesa.

Una perspectiva transformada

Dice que la investigación detrás de este título cambió por completo su perspectiva. “Yo nací en Israel, viví en Nueva York. Viajaba como turista, no como parte de mi historia. Ya me encontraba a estos lugares que antes no sentía. Era mi entrada al mundo como una mujer judía, pero también como un ser humano.”

“Es la historia de mi papá, pero también de los judíos polacos, uzbecos, cristianos-polacos, los musulmanes persas, los judíos persas. Es una historia global de la Segunda Guerra Mundial. Me siento conectada al mundo. La historia que cuento toca a muchas personas”, agrega.

La abogada egresada de la Universidad de Tel Aviv detalla que visitó diversas hemerotecas y archivos en Asia Central, gracias a que los países que integraban la URSS abrieron estos recintos.

“Trabajé con sutileza en 2014 con la organización Memorial, que creo que ya no existe. Tenían acceso a los archivos de los que fueron deportados a los Gulags. Me llevaron a donde estuvo mi padre.”

“Lamentablemente no encontré ningún cartel, placa o memorial que recordara estos episodios de la historia, sólo unas cruces o una estrella de David. Descubrí que cientos de miles de personas fueron deportadas. Viajé 28 horas en tren para llegar a ese lugar y en el trayecto no había nada. En estos lugares remotos, la gente no sabe lo que pasó ahí, incluso aunque toque a su familia”, añade.

Honrar la ayuda musulmana

Quien actualmente vive en Manhattan admite que “no estoy segura de qué tomar de esa experiencia hacia el presente. La mayoría sobrevivió, excepto los casos de enfermedad o desnutrición. Hubo algo de hostilidad, pero hay que honrar ese hecho. Los musulmanes recibieron y resguardaron a los judíos”.

Señala que Los niños de Teherán se está traduciendo al ruso y “tal vez se haga una película”.

Ahora trabaja en Refugio, “un libro sobre el edificio donde nací en Haifa. Mis padres se conocieron en Israel en 1949. Y deseo narrar la historia de esta ciudad árabe y judía.”

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“Cómo ha sido la vida de los habitantes de ese edificio desde que se construyó hasta ahora. Al principio vivían ahí sobrevivientes del Holocausto; y ahora hay árabes, rusos y argentinos. También recreo mi experiencia de la guerra contra Irán el año pasado, porque la viví desde ahí”, concluye.