Consejos para evitar que tu paraguas se voltee durante las lluvias y fuertes vientos
Evita que tu paraguas se voltee con estos consejos

Salir bajo la lluvia y terminar con el paraguas volteado por una ráfaga de viento es una situación bastante común durante la temporada de lluvias. Aunque muchas personas piensan que se trata de un problema inevitable, la realidad es que algunos hábitos y la elección del paraguas adecuado pueden ayudar a reducir ese riesgo. No todos los modelos ofrecen la misma resistencia y tampoco se usan de la forma correcta cuando el viento comienza a soplar con fuerza. Desde el tamaño del paraguas hasta la manera de sujetarlo, pequeños cambios pueden hacer una diferencia cuando el clima se complica.

Elige un paraguas resistente al viento

El primer paso es utilizar un paraguas diseñado para soportar condiciones de lluvia intensa y fuertes ráfagas. Los modelos conocidos como paraguas resistentes al viento suelen incorporar un toldo ventilado, que permite que parte del aire atraviese la cubierta en lugar de ejercer toda la presión sobre la estructura. También es recomendable elegir paraguas con varillas de fibra de vidrio, ya que este material ofrece mayor flexibilidad y reduce las posibilidades de que se rompan cuando reciben un golpe de viento. Si además cuentan con una estructura reforzada, tendrán más posibilidades de conservar su forma durante una tormenta.

Sujeta el paraguas de forma correcta

Una de las equivocaciones más frecuentes consiste en sostener el paraguas completamente recto sobre la cabeza. Cuando hay viento, esa posición hace que la tela reciba toda la fuerza del aire y aumente el riesgo de que el paraguas se invierta. Lo más recomendable es inclinar ligeramente el paraguas hacia la dirección de donde viene el viento, permitiendo que el aire se deslice mejor sobre la superficie. Si las ráfagas son muy fuertes, sujetar el mango con ambas manos también puede ofrecer mayor estabilidad y evitar que el paraguas se escape de las manos. Siempre que sea posible, caminar de espaldas al viento también ayuda a que el paraguas proteja mejor contra la lluvia.

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No siempre un paraguas grande es la mejor opción

Muchas personas creen que un paraguas más grande ofrece mayor protección, pero durante una tormenta puede suceder exactamente lo contrario. Al tener una superficie más amplia, estos modelos capturan más viento y generan una mayor resistencia, lo que facilita que se doblen o se volteen. Cuando el pronóstico anuncia fuertes ráfagas, suele ser más práctico utilizar un paraguas compacto, siempre que esté fabricado para resistir este tipo de condiciones. Además de ser más fácil de controlar, disminuye la presión que ejerce el viento sobre la estructura.

Dale mantenimiento después de cada uso

El cuidado del paraguas también influye en su duración. Después de utilizarlo bajo la lluvia, conviene dejarlo abierto hasta que se seque por completo antes de guardarlo. Esto ayuda a conservar la tela en mejores condiciones y evita que la humedad deteriore algunas de sus piezas. También es recomendable revisar de forma periódica que las varillas permanezcan firmes y que la tela no presente deformaciones o desgaste. Un paraguas bien cuidado suele responder mejor cuando vuelve a enfrentarse a una tormenta.

Apóyate en ropa impermeable si el clima empeora

Hay ocasiones en las que el viento alcanza tal intensidad que incluso un paraguas resistente puede tener dificultades para mantenerse estable. En esos casos, combinar el paraguas con una chaqueta impermeable o un impermeable con capucha puede ofrecer una mejor protección frente a la lluvia. Así, aunque el paraguas tenga que cerrarse por seguridad o pierda estabilidad debido a las ráfagas, la ropa seguirá ayudando a mantener el cuerpo seco.

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