El bolillo, pan tradicional mexicano, tiende a endurecerse rápidamente. Para devolverle su frescura, el portal Gastrolab recomienda tres métodos caseros. El primero consiste en precalentar el horno a 180 °C, humedecer la corteza con agua fría usando un atomizador, envolver el pan en papel aluminio y hornearlo de 5 a 7 minutos. Luego retirar el papel y dejar reposar un minuto para que la corteza recupere su textura crujiente.
El segundo método es envolver el bolillo en un papel húmedo (toalla de papel o servilletas) sin exceso de agua, y calentarlo en microondas en lapsos de 10 a 15 segundos a potencia media. Sin embargo, este método hace que el pan se endurezca nuevamente con rapidez, por lo que se recomienda consumirlo de inmediato.
El tercer consejo es rociar agua sobre el pan con un atomizador y colocarlo en el horno a 160 °C durante solo 3 minutos. El aire caliente distribuirá la humedad, dejando el bolillo suave y crujiente. Tras aplicar cualquiera de estas técnicas, el pan volverá a endurecerse, por lo que es mejor comerlo pronto.
El bolillo es un pan salado, de bajo precio, con forma de rombo y una hendidura central. Crujiente por fuera y esponjoso por dentro, se usa en platillos como molletes, tortas, pambazos y capirotadas, según la UNAM. En México, el consumo per cápita anual de pan es de 33.5 kg, siendo el bolillo uno de los más populares.



