Con la llegada de los castellanos y la caída de Tenochtitlán, comenzaron a generarse documentos que dieron pie a la construcción de una nueva ciudad. Ese acervo se concentró inicialmente en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, en el primer cuadro de la capital. Posteriormente, en 1981, fue trasladado a su ubicación actual en República de Chile 8, en el Centro Histórico, en el inmueble conocido como Palacio de los Condes de Heras-Soto, una construcción que data de 1760, creada durante el periodo virreinal.
Un acervo de cinco siglos
En la actualidad, el archivo cuenta con una extensión de 4 kilómetros lineales de documentación, divididos en cinco fondos, una planoteca, una colección especial, la Biblioteca Joaquín García Icazbalceta —especializada en la historia de la ciudad—, así como un laboratorio de conservación. Destaca la colección especial Esperanza Iris, que consta del archivo personal de la actriz, así como del Teatro de la Ciudad.
“Este es el repositorio de la Administración Pública de la ciudad desde 1524 hasta 1997, aproximadamente. El archivo histórico conserva, preserva y difunde todo el patrimonio político-administrativo desde la llegada de los españoles hasta finales del siglo XX”, explicó a Excélsior el coordinador de vinculación y difusión del AHCM, Gerardo Romero.
Documentos que narran la evolución de la capital
Desde actas de cabildo, el estandarte de la ciudad, mapas, libros de gastos, recortes periodísticos, manuales de policía y tránsito, sus documentos dan cuenta de la expansión demográfica, así como del desarrollo de la Ciudad de México a lo largo de más de cinco siglos de historia. Este archivo es un testimonio invaluable de la transformación urbana y administrativa de la capital mexicana.



