En Santa Martha Acatitla, la temporada de lluvias no comienza con paraguas, sino con compuertas, costales, mercancía levantada y el temor de que el agua vuelva a entrar a casas y negocios. Para vecinos y comerciantes de la zona, las inundaciones dejaron de ser una emergencia ocasional y se convirtieron en una rutina de pérdidas que el gobierno de la alcaldía Iztapalapa, encabezado por Aleida Alavez, no ha atendido de manera suficiente.
Pérdidas económicas y reuniones sin resultados
David González Hernández, comerciante de la zona, afirma que las pérdidas en su negocio han sido de aproximadamente 250 mil pesos. Él y sus compañeros han sostenido alrededor de diez reuniones en la alcaldía sin que hasta ahora exista una respuesta concreta. “Llevamos como unas diez juntas ahí y no nos dan respuesta”, dijo. “Cuando se inunda hay pérdidas materiales, infecciones y de todo”.
El reclamo no es nuevo. Comerciantes de Santa Martha Acatitla sostienen que durante años recibieron algún tipo de respaldo después de las inundaciones, como limpieza, apoyo económico o maquinaria para retirar lodo y basura. Ahora, dicen, ni siquiera eso. “Antes nos ayudaban con treinta, cuarenta o sesenta mil pesos. No era mucho para lo que se pierde, pero por lo menos era una ayuda. Ahora definitivamente no”, agregó González Hernández.
Dos frentes de queja: apoyos directos y obras hidráulicas
La molestia vecinal apunta a dos frentes. El primero es la falta de apoyos directos para quienes perdieron mercancía, muebles, equipo de trabajo o enseres domésticos. El segundo es la ausencia de una obra hidráulica eficaz que impida que el agua vuelva a desbordarse en cada lluvia intensa.
En la zona, los habitantes aseguran que las coladeras no sólo se tapan, sino que expulsan agua como si fueran fuentes. Mónica Anahí Ramos relató que en junio del año pasado el nivel alcanzó alrededor de metro y medio, por lo que tuvo que permanecer toda la madrugada en el lugar hasta que bajara el agua. “Luego, luego se inunda y sube bastante. Nos tuvimos que quedar aquí toda la madrugada”.
Adaptaciones forzadas en viviendas y negocios
Los vecinos han tenido que adaptar sus viviendas y negocios. Algunos colocaron compuertas metálicas, elevaron accesos o modificaron entradas para impedir que el agua avance. No se trata de una medida preventiva menor. Son estructuras pesadas que sacan apenas empieza a llover, cuando ven que el agua comienza a brotar de las coladeras.
Vanessa Domínguez, vecina de Santa Martha Acatitla, aseguró que el problema existe desde hace décadas y que las obras realizadas no han sido suficientes. “Han tratado de hacer obras, pero yo creo que no ha habido un proyecto que sea muy bueno, que tengan claridad para resolverlo”.
Experiencia cotidiana versus discurso institucional
La vecina recordó que, en una inundación reciente, el agua le llegó hasta el pecho. Dijo que la afectación fue mayor para viviendas ubicadas en una zona más baja, donde familias completas perdieron colchones, ropa, vehículos y objetos básicos. En algunos casos, añadió, los habitantes tuvieron que dormir entre humedad y agua sucia, incluso con niños.
El gobierno de Iztapalapa ha informado en distintos momentos sobre operativos, cuadrillas y entrega de recursos por lluvias. Sin embargo, los testimonios de vecinos y comerciantes muestran una distancia entre el discurso institucional y la experiencia cotidiana de quienes viven en la zona afectada.
El reclamo de ser escuchados
Para los comerciantes, el argumento de que “no pasó nada” resulta especialmente irritante. Señalan que muchas veces las autoridades llegan cuando ellos ya limpiaron, retiraron mercancía mojada o sacaron el lodo, por lo que los daños dejan de ser visibles. “Vienen después que ya está todo limpio y nos dicen que aquí no pasó nada. Pues no, porque ya limpiamos”, reclamó González Hernández.
El caso de Santa Martha Acatitla vuelve a exhibir una falla estructural en el oriente de la Ciudad de México. Las lluvias intensas colapsan vialidades, negocios y viviendas, mientras la respuesta oficial parece quedarse corta frente a la magnitud del daño.
Los afectados piden algo básico: que la alcaldía los atienda cuando ocurre la emergencia, que se reconozcan los daños reales y que las obras no se queden en promesas o trabajos inconclusos. “Nosotros somos los que perdemos aquí”, dijo uno de los comerciantes. En Santa Martha Acatitla, cada lluvia fuerte reactiva la misma pregunta: cuántas veces más tendrán que inundarse vecinos y comerciantes para que la alcaldía Iztapalapa responda con algo más que recorridos, censos y promesas.



