Santa María Aztahuacán: la colonia olvidada por la alcaldesa Alavez
Santa María Aztahuacán: colonia olvidada por Alavez

En los Ejidos de Santa María Aztahuacán, una de las zonas más antiguas y densamente pobladas de Iztapalapa, la promesa de un “gobierno de territorio” parece chocar contra la realidad de sus calles. Los habitantes denuncian que la administración de la alcaldesa Aleida Alavez Ruiz no ha dado respuesta a los problemas de infraestructura que padecen a diario: baches, fracturas en el pavimento, hundimientos, drenajes colapsados, basura acumulada y banquetas invadidas por mercancías y objetos particulares.

Un recorrido realizado por Excélsior por la zona confirmó el escenario descrito por los vecinos. En varias cuadras, el espacio peatonal está ocupado por materiales de construcción, productos comerciales y hasta desperdicios industriales. Esta invasión obliga a niños, adultos mayores y personas con discapacidad a bajar al arroyo vehicular y caminar entre automóviles y camiones del transporte público, lo que convierte cada trayecto en un riesgo constante.

Un discurso que no se refleja en las calles

En enero de 2026, durante su primer informe de actividades, la alcaldesa Aleida Alavez aseguró que su gobierno era y continuaría siendo “de territorio”. Sin embargo, los testimonios recogidos en Santa María Aztahuacán pintan un panorama distinto. Los residentes afirman que la funcionaria no ha visitado las calles afectadas ni ha presentado un plan integral para atender los problemas del subsuelo y la infraestructura urbana.

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“Tenemos hundimientos por donde quiera. La alcaldesa no se aparece por aquí para nada. Queremos que venga, recorra las calles y vea cómo estamos viviendo”, reclamó Teresa López Hernández, vecina de la zona. Su queja resume el sentimiento de una comunidad que se siente olvidada por las autoridades.

Obras inconclusas y hundimientos persistentes

Uno de los puntos más críticos es la calle 20 de noviembre. Ahí se llevó a cabo una obra de drenaje profundo que comenzó en diciembre de 2025 y concluyó en mayo de 2026. Los vecinos aseguran que, pese a la intervención, el suelo ha seguido cediendo y han aparecido nuevas grietas y desniveles en la carpeta asfáltica.

“Terminaron la obra, pero no quedó bien. Esto se sigue hundiendo. No se trata solamente de rellenar o poner una capa encima, tienen que revisar qué está pasando abajo”, señaló López Hernández. Las afectaciones no se limitan a un solo domicilio; las grietas se extienden por varias calles y provocan temor entre las familias, que ven cómo los muros, pisos y drenajes de sus viviendas sufren daños progresivos.

Los registros de la alcaldía demuestran que las solicitudes relacionadas con el drenaje en esta zona no son nuevas. En los documentos del presupuesto participativo de 2023 aparece una petición para sustituir la red de drenaje en las calles Benito Juárez y Cuauhtémoc. Un año después, en 2024, los vecinos volvieron a solicitar el cambio de coladeras, limpieza, mantenimiento y desazolve profundo. A pesar de esos antecedentes, las intervenciones han sido parciales y no existe información clara sobre estudios del subsuelo, supervisión de las obras, empresas responsables o garantías para corregir trabajos deficientes.

El peligro cotidiano de las banquetas invadidas

El deterioro de las calles representa un peligro diario. Margarita Suárez, otra residente, contó a Excélsior que un menor de edad cayó en una coladera profunda porque el desperfecto no estaba protegido ni señalizado. Este tipo de incidentes refleja la falta de mantenimiento y de medidas de seguridad en la vía pública.

La ocupación irregular del espacio público agrava la situación. En muchos tramos, las banquetas se han convertido en bodegas particulares donde se almacenan mercancías, materiales de construcción y hasta desechos. Los peatones no tienen por dónde caminar y se ven obligados a transitar sobre el arroyo vehicular, sorteando baches, automóviles estacionados y basura. En calles como Benito Juárez y Cuauhtémoc, dar unos pasos puede significar un verdadero desafío.

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Exigencias vecinales: un llamado a la acción

Los habitantes también cuestionan que la alcaldía realice operativos y jornadas de limpieza en otras colonias de Iztapalapa mientras Santa María Aztahuacán queda rezagada. Reclaman que no se retiren de manera constante los obstáculos de las banquetas, que no se recolecte la basura con regularidad y que las vialidades no se reparen.

De cara a las autoridades, la exigencia es concreta. Los vecinos piden un recorrido encabezado por la propia alcaldesa, un dictamen técnico sobre los hundimientos, la revisión de la obra de drenaje, un calendario público de reparaciones y acciones permanentes para liberar las banquetas y retirar la basura acumulada.

En Santa María Aztahuacán, la distancia entre el discurso institucional y la realidad se mide en grietas, baches y viviendas dañadas. Para sus habitantes, un gobierno “de territorio” no se demuestra desde una explanada ni durante un informe oficial. Se acredita caminando por las colonias, escuchando las denuncias y resolviendo los problemas antes de que una nueva fractura ponga en riesgo a otra familia.