Arturo, un joven de 19 años residente de Iztapalapa, no se presentará al examen de control presencial de la UNAM porque la sede asignada fue Oaxaca y el viaje le representaría un gasto de entre 2 mil y 3 mil pesos, monto que su economía familiar no puede afrontar. A pesar de haber conseguido 107 aciertos en el examen de ingreso y ser seleccionado para estudiar Economía en Ciudad Universitaria, la asignación imprevista truncó su plan inmediato.
La sede inesperada y el costo del viaje
El 17 de julio, Arturo celebró su selección para la carrera de Economía en la máxima casa de estudios. Sin embargo, al dar el siguiente paso, descubrió que la sede para el nuevo examen de control estaba en Oaxaca, un estado lejano a su lugar de residencia. El viaje más austero, calcula, habría costado entre 2 mil y 3 mil pesos, incluyendo transporte, hospedaje, comida y traslados locales.
“Yo no quería renunciar a mi lugar, pero tampoco tengo las condiciones para realizar el viaje”, explicó Arturo. La decisión de no presentarse no se debió a un rechazo a la evaluación, pues estaba dispuesto a repetir la prueba, sino a la imposibilidad económica de viajar de manera imprevista.
El dolor de perder una oportunidad académica
Arturo expresó su sentir: “Es muy doloroso. No se trata solamente de perder una universidad. Siento que estoy perdiendo una oportunidad por una circunstancia ajena a mi desempeño”. La situación le resulta especialmente frustrante porque su capacidad académica no está en duda, sino factores externos a su control.
Esta historia refleja las barreras económicas que enfrentan algunos aspirantes ante decisiones administrativas de la UNAM, que pueden afectar el acceso a la educación superior pública en México.
El futuro de Arturo en el IPN
Pese a este revés, Arturo no dejará de estudiar. Fue admitido en la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde continuará su carrera. También había sido aceptado en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en primera vuelta.
Así, el proyecto que había imaginado en Ciudad Universitaria comenzará en otra institución. Arturo no descarta volver a intentar ingresar a la UNAM en el futuro, con la esperanza de que las circunstancias sean más favorables.



